APUNTES DE ITALIA 2018

TIRO EN EL PIE
Todo estaba preparado. El mejor Ferrari, y dominador además, desde Schumacher. La primera línea copada. El ambiente opresor de Monza y Raikkonen en un punto dulce. Pero en contra Vettel y el muro.

Tres detalles marcaron la dura derrota de los de casa. El trompo de Vettel, la parada temprana de Raikkonen y la falta de dirección del muro. En una carrera en las que los cuatro pilotos de Mercedes y Ferrari tuvieron su cuota de protagonismo.
La salida fue alucinante. Raikkonen la bordaba, Vettel salía incluso un poco mejor. Hamilton no les iba a la zaga. La frenada de la primera chicane era tremenda. Raikkonen al límite aguantando el intento de Vettel por fuera. Primer error del alemán. Hamilton por detrás buscando pasar la chicane de la mejor manera. Vettel molestado por Raikkonen no tenía la mejor salida desde aquella. Hamilton sí.

El británico, con su modo motor a tope chupándole hasta la batería del móvil cogía el rebufo en la Curva Grande. Ruedas frías, el coche y sus neumáticos quejándose. Enfilando a La Roggia se ponía a la derecha de Vettel. Éste le apretaba al límite pero se quedaba fuera de trazada para la velocidad que llevaba. Hamilton le aguantaba el exterior y Vettel se subía un poco el piano tocando al Mercedes. El trompo le dejaba último y con el coche tocado. Aún a pesar del Safety Car que salió a pista, que le permitió recuperar unos segundos, su carrera estaba sentenciada.

Por delante Raikkonen hizo lo que debía. Empezar a abrir un hueco sobre Hamilton para cuidarse del DRS. Pero tras unas vueltas, la imagen plata en sus retrovisores no se empequeñecía. Hamilton aguantaba relativamente cerca. Amenazando, llegados a la ventana de una posible parada, con hacer un ‘undercut’ y colocarse primero. Era la vuelta 21. Los mecánicos de Ferrari preparados, los de Mercedes también. Kimi tenía a Lewis a poco más de un segundo. El muro de Mercedes había sido claro con Hamilton. Había que hacer lo contrario que hiciera Kimi. Y así fue. Kimi entró y Hamilton puso el pedal abajo. Pero rápidamente se vio que Hamilton no podía con los tiempos de Kimi.

24 segundos tenían la culpa. Hamilton necesitaba un poco más de ese tiempo para salir por delante de Kimi. El finlandés un poco menos para que Hamilton saliera por detrás de él. Kimi consiguió mantener a raya al inglés.

EL MURO
Y ahí falló el muro estrepitosamente. Cuando Kimi llevó la diferencia a 21-22 segundos, debió de considerarse suficiente. Pero no. Kimi sigiuó apretando sus tiernas gomas, nuevas sí, pero propinándolas un calentón excesivo. Siete vueltas después Hamilton paraba con Raikkonen a poco más de 18 segundos.

Los más de 6 segundos de desventaja con los que volvía Hamilton a pista arrojaban muchas dudas. Pero la consecuencia del atacón de Raikkonen para conseguir esa ventaja había dejado profundas heridas en su neumático trasero izquierdo. La Curva Grande, Lesmo, parte de Ascari y, sobre todo, la Parabólica someten a un esfuerzo enorme a esa rueda. El ritmo de Kimi se empezó a resentir. Hamilton comenzaba su implacable caza.

Pero cometía el mismo error. Atacaba demasiado las primeras vueltas. Pero al contrario de lo ocurrido en Ferrari, el muro de Mercedes estuvo rápido en avisar a Lewis de que vigilara sus gomas. De irse a por Raikkonen a ritmo de carrera de 100 metros, Lewis cambió el ritmo a carrera de 800.

BOTTAS
Además Hamilton tenía otra baza. Valteri Bottas. El finlandés hizo su papel de escudero a la perfección. Haber perdido el tren en la salida, le pasó Verstappen, le hizo adoptar un ritmo más tranquilo. Eso le permitió ir muy largo. Cuando Raikkonen llegó cerca de él, Bottas no tuvo problema para mantenerse por delante. Obligando a Kimi a rodar varias vueltas en su aire sucio. El de Ferrari no encontró, o no tuvo el arrojo suficiente, para pasar a Bottas. Esas vueltas detrás del Mercedes terminaron de destrozar sus neumáticos. Hamilton llegó a su rebufo. Cuando Bottas paraba en la vuelta 36, Kimi había perdido la ventaja que tanto le había costado ganar a Hamilton y no tenía gomas.

La caza de Hamilton, que había comenzado como un guepardo pero que había cambiado a hiena, se acentuó. Hamilton se limitó a seguir a la gacela a punto de colapsar, esperando el traspiés. Y llegó. En la vuelta 44 Kimi sufrió un trallacito en la Parabólica. Esa fue la señal. Hamilton, arriesgando sus gomas rodando detrás de Kimi, se fue a por él. Y a final de recta le cazó y pasó. La derrota se consumaba.

Vettel llegaba hasta la 4ª posición. Favorecido por otra penalización a Verstappen que volvió a jugar sucio, e irse de rositas para variar, tras tocar a Bottas en la frenada de la recta. Otro de los habituales, Magnussen, también tuvo su momento de gloria. La gloria del tonto. Se la intentó hacer a Alonso. Alonso no sólo no se dejó pisar, sino que se la devolvió, en la ‘qualy’, jorobándole la vuelta. Para que vuelvas a por otra, tonto.

Por cierto, Gasly también se quejó de Alonso. Lo malo no es que sus razones fueran un poco débiles, no. Es que su maniobra posterior es punible. Alonso estaba por delante cuando le aprieta, él no. Puede ser un mantra a repetir hasta final de temporada. Ir a por Alonso. Que se aten los machos.

Desastre Ferrari. Falló todo. Vettel y el muro. Kimi debió entender por donde iba la carrera, aunque es el menos culpable. Por cierto, no se libra la cúpula del equipo italiano. Con lo que te estás jugando, que Kimi tenga libertad porque no tiene contrato, es alucinante. Maravilloso. Claro que si tuvieran un piloto número 1 de nivel y no uno más, otro gallo cantaría. Hubo prisa en no escuchar a Alonso y en fichar a un tipo que venía humillado por Ricciardo, por cierto lo que le estás haciendo Red Bull es de juzgado de guardia. En el pecado llevan la penitencia. De aquel tiro en el pie vienen estas cosas.

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