Bendita velocidad que nos mantiene cautivos para darnos la libertad
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PERFIL

Nací en Madrid y con 9 años me estrené en un Rallye RACE de España en un tramo forestal entre Hoyo de Pinares y Cebreros.

Con la F1 en el Jarama en 1974.

Desde muy pronto haciendo radio y colaborando como redactor y fotógrafo en varios medios.

En los 2000 varias colaboraciones, redactor en Grand Prix International, comentarista F1 en COPE y de Motorsport en MARCA TV.

Espero que lo disfruteis.

Charly

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UN RALLYE, IMBÉCIL. ¡ES UN RALLYE!

imageimageNo es la primera vez que un ignorante aprovecha cualquier desgracia para rellenar con porquería el sagrado espacio en blanco de un folio. Carroñeros sin fronteras ni escrúpulos.
Cuervos inmundos que suelen campar a sus anchas entre su propia inmundicia. Es duro para ese cuervo, que dice saber mucho de fútbol, que haya un mundial y que no le den bola y siga ignorado año tras año. Ni una palabra de fútbol. Cayendo en el más duro olvido y perpetrando ¿artículos? deleznables.
Lo titulas ‘Licencia para matar’ ¡Que grande eres Pepito! Te imagino estrujando la mínima sesera que tienes para encontrar semejante título. Joder, que bueno.
Habrá que explicarte qué es un rallye, qué mueve. No valdrá de nada. En tu soberbia de comehígados no escucharás ni querrás aprender. Y es que hasta para comer hígado de cadáveres hay que tener clase. Fíjate, ya que estás con títulos cinéfilos, en Hannibal Lecter.
Mira. Un rallye es una de las competiciones más difíciles de organizar. Requiere un vasto despliegue. Involucra a decenas de personas. Tanto si es una prueba pequeñita como un gran evento del mundial. ¿Y sabes dónde hay que hacer más hincapié? En la seguridad.
La seguridad implica imprimir miles de folletos para informar a los espectadores. La seguridad implica puestos de radio cada poco espacio en cada tramo. Implica ambulancias. ¿Sabes lo que cuesta una ambulancia? Probablemente te dará igual. Tu no quieres heridos, quieres cadáveres para carroñearlos.
Un rallye es montarte en el coche con tus amigos y hacer un desplazamiento medio-largo. Son horas de espera entre pasada y pasada. Un rallye es el frío de un puerto en el Monte, los veinte grados bajo cero de un amanecer sueco. La lluvia intensa e inacabable de Portugal. El silencio de un lugar remoto en Córcega, una secuencia de saltos en Finlandia. Un rallye es el barro de los bosques galeses o una rotonda en Cataluña.
Un rallye es el frío que cala hasta los huesos de la Sierra Madrileña, la estrechez de un tramo en Asturias o Galicia, el calor asfixiante de Córdoba.
Pero por encima de todo, un rallye es compañerismo, hermanamiento. Es sacar las viandas y compartir. Es sentir la adrenalina al ver a tus admirados pilotos ir al límite y hacer algo que probablemente sueñas con hacer tu también. Pero eso a ti te da igual Pepito.
Un rallye es la ilusión de mucha gente que trata de sacarlo adelante. Contra mil y un impedimentos. Seguros mafiosos. Autoridades reticentes y que sólo ponen pegas. Alcaldes que se creen sheriffs del condado. Y aún así, a pesar de los seguros, las autoridades, los alcaldes y los carroñeros de tu calaña, se siguen haciendo rallyes. Porque es el deporte que más gente mueve de largo. Ya ves la respuesta que está teniendo. TT ¡mundial! A este paso, Pepito, vamos a tener que darte las gracias por la repercusión que nos has dado.
Sí, es muy fácil ver un deporte que te lo traen a tu salón una y otra vez. Pero cuando te cruzas tu provincia, tu región, España o medio mundo es que hay algo más.
Los rallyes, a pesar del esfuerzo de muchos, no logran abrirse el camino que deberían. No tienen la repercusión que merecen. Salvó cuando hay una desgracia.
Entonces sí. Entonces abrimos los telediarios, los programas de carroña y tu, cuervo inmundo elevado sobre todo, que no tienes otra cosa mejor que hacer, perpetras un título y te comes los hígados de los golpeados por la desgracia.
Los rallyes, a pesar de todas las trabas y de estas campañas deleznables van a seguir. Porque son pasión. Algo que tu no tienes ni idea de lo que es. Sabemos, por muy bien colocados que estemos, que la desgracia puede ocurrir. Los deportes del motor son peligrosos y lo sabemos, lo asumimos y disfrutamos.
Un rallye, imbécil. ¡Es un rallye!
#defiendelosrallyes
Mucho ánimo a las familias de los afectados y por favor, seamos didácticos en los tramos con los que no saben. Denunciemos a los indeseables que van a mamarse y a no respetar para que sean desalojados y tengamos siempre dos dedos de frente.
image
No es la primera vez que un ignorante aprovecha cualquier desgracia para rellenar con porquería el sagrado espacio en blanco de un folio. Carroñeros sin fronteras ni escrúpulos.
Cuervos inmundos que suelen campar a sus anchas entre su propia inmundicia. Es duro para algún cuervo, que dice saber mucho de fútbol, que haya un mundial y que no le den bola en ningún sitio y siga ignorado año tras año. Ni una palabra de fútbol. Cayendo en el más duro olvido y perpetrando artículos deleznables.
Lo titulas ‘Licencia para matar’ ¡Que grande eres Pepito! Te imagino estrujando la mínima sesera que tienes, la morfología de los córvidos es así, para encontrar semejante título. Joder, qué bueno.
Habrá que explicarte qué es un rallye, qué mueve. No valdrá de nada. En tu soberbia de comehígados no escucharás ni querrás aprender. Y es que hasta para comer hígado de cadáveres hay que tener clase. Fíjate, ya que estás con títulos cinéfilos, en Hannibal Lecter.
Mira. Un rallye es una de las competiciones más difíciles de organizar. Requiere un vasto despliegue. Involucra a decenas de personas. Tanto si es una prueba pequeñita como un gran evento del mundial. ¿Y sabes dónde hay que hacer más hincapié y se hace? En la seguridad.
La seguridad implica imprimir miles de folletos para informar a los espectadores. La seguridad implica puestos de radio cada poco espacio en cada tramo. Implica ambulancias. ¿Sabes lo que cuesta una ambulancia? Probablemente te dará igual. Tu no quieres heridos, quieres cadáveres para carroñearlos.
Un rallye es montarte en el coche con tus amigos y hacer un desplazamiento medio-largo. Son horas de espera entre pasada y pasada. Un rallye es el frío de un puerto en el ‘Monte’, los veinte grados bajo cero de un amanecer sueco. La lluvia intensa e inacabable de Portugal. El silencio de un lugar remoto en Córcega, una secuencia de saltos en Finlandia. Un rallye es el barro de los bosques galeses o una rotonda en Cataluña.
Un rallye es el frío que cala hasta los huesos de la Sierra Madrileña, la estrechez de un tramo en Asturias o Galicia, el calor asfixiante de Córdoba.
Pero por encima de todo, un rallye es compañerismo, hermanamiento. Es sacar las viandas y compartir. Es sentir la adrenalina al ver a tus admirados pilotos ir al límite y hacer algo que probablemente sueñas con hacer tu también. Pero eso a ti te da igual Pepito.
Un rallye es la ilusión de mucha gente que trata de sacarlo adelante. Contra mil y un impedimentos. Seguros mafiosos. Autoridades reticentes y que sólo ponen pegas. Alcaldes que se creen sheriffs del condado. Y aún así, a pesar de los seguros, las autoridades, los alcaldes y los carroñeros de tu calaña, se siguen haciendo rallyes. Porque es el deporte que más gente mueve de largo. Ya ves la respuesta que está teniendo. TT ¡mundial! A este paso, Pepito, vamos a tener que darte las gracias por la repercusión que nos has dado.
Sí, es muy fácil ver un deporte que te lo traen a tu salón una y otra vez. Pero cuando te cruzas tu provincia, tu región, España o medio mundo es que hay algo más.
Los rallyes, a pesar del esfuerzo de muchos, no logran abrirse el camino que deberían. No tienen la repercusión que merecen. Salvó cuando hay una desgracia.
Entonces sí. Entonces abrimos los telediarios, los programas de carroña y tu, cuervo inmundo elevado sobre todo, que no tienes otra cosa mejor que hacer, perpetras un título y te comes los hígados de los golpeados por la desgracia.
Los rallyes, a pesar de todas las trabas y de estas campañas deleznables van a seguir. Porque son pasión. Algo que tu no tienes ni idea de lo que es. Sabemos, por muy bien colocados que estemos, que la desgracia puede ocurrir. Los deportes del motor son peligrosos y lo sabemos, lo asumimos y disfrutamos.
Un rallye, imbécil. ¡Es un rallye!
#defiendelosrallyes
Mucho ánimo a las familias de los afectados y por favor, seamos didácticos en los tramos con los que no saben. Denunciemos a los indeseables que van a mamarse y a no respetar para que sean desalojados y tengamos siempre dos dedos de frente.
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4 Responses to “UN RALLYE, IMBÉCIL. ¡ES UN RALLYE!”

  1. opelastratos Says:

    Me sangran las manos de aplaudir!!!

  2. nor7992 Says:

    Cualquier esfuerzo por divulgar más aun las medidas de seguridad a respetar cuando se va de rally tampoco vendrian mal.

  3. cies Says:

    Dificilisimo hacerselo entender a los no aficionados, e imposible a tarugos como ese.

  4. Charly Says:

    gracias:)

    Norberto, te aseguro que es en lo que más hincapie se hace en los medios antes de cada prueba.

    Cies, que con su pan se lo coma. El escozor es jodido de llevar.