EL LISTO DE PLÁCIDO

Es vomitivo, absolutamente vomitivo. Plácido Alonso Peña es un ‘picapleitos’, dicho sin el más mínimo de los respetos. Un abogado, lamento insultar al resto de sus compañeros aunque hay bastante mala calaña, de turno de oficio que ha tenido a bien ‘envenenar’ a los quince inmigrantes supervivientes de una de las tragedias diarias de las pateras, para que declaren en contra de Salvamento Marítimo.

El hecho ocurrió el pasado 19 de julio cuando se hundió una patera cuando era asistida por dos remolcadores de Salvamento Marítimo. La querella del listo se fundamenta en la negligencia o imprudencia al acercarse ambos barcos a la patera y a la falta de flotadores.

Parece ser que según le relataron los supervivientes, cuando llegó el segundo remolcador realizó una maniobra peligrosa que levantó mucho oleaje. La patera se desestabilizó y poco después fue golpeada por este segundo remolcador que la partió y hundió.

El listo entiende que los remolcadores no tuvieron ninguna intencionalidad. Gracias a Dios. Pero claro, se produjo una imprudencia o una negligencia que es necesario investigar.

Si no fuera ya de por sí doloroso el goteo diario de pateras que llegan a las costas canarias. Tiene que venir un listo a sacarnos los colores al resto de mortales y a  avergonzarnos. Dos remolcadores, trabajando a destajo, tripulaciones cansadas, una mar complicada y se produce el accidente. No deja de ser eso, un accidente. Pero no, tiene que venir el listo de turno, de oficio, a echar su cagadita y pasar a la posteridad. Aunque sea como un gran hijo de su madre.

Me imagino que las autoridades de Salvamento Marítimo investigarían en su momento el accidente y habrán sacado o sacarán sus conclusiones. En cualquier caso me encantaría que el responsable de dicho ente saliera a los medios declarando que: “La próxima patera que sea avistada y se nos notifique, le pediremos al señor Plácido Alonso Peña que vaya él a remolcarla con los cuernos. Eso sí, estaremos allí vigilando para que cuando no pueda más, acercarnos con cuidado de no levantarle olas, y evitando golpearle le daremos un bidón de gasolina y le escoltaremos hasta el puerto. Todo esto si el Dios Neptuno tiene a bien no embravercernos el mar”.

Listos de los cojones. Que cruz.

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