RALLYE MONTECARLO 2014

PORTAZO
El Monte de 2014 fue una prueba que se desarrolló de más a menos. Lastrada por los reglamentos de la FIA desde su concepción, tuvo, al menos, la presencia de la nieve y el hielo en un primer bucle de la primera jornada, que convirtió a la prueba en impredecible. Muchos cambios de pilotos, nuevas marcas y la ilusión ante un nuevo mundial que, eso sí, amenaza con ser otro paseo para Ogier y VW.

Como ya se demostró con el IRC, se puede hacer un seguimiento exhaustivo de la prueba por TV y que el recorrido, además, sea de postín. Este año ni lo uno ni lo otro. El encorsetamiento al que obliga la FIA a los rallyes del mundial, acaba con el carácter de éstos. Siguen sin entender ni encontrar el camino de esta modalidad y así nos va. Se escudan en que hay que mantener contentas a las marcas. Gran y enorme falacia. Salvo VW, el resto son equipos/organizaciones más o menos apoyadas por fabricantes que desarrollan y ponen los coches a correr. El argumento de que si no se cuida a las marcas, se van. No vale. Viendo el dominio de VW me da igual. Que haya muchos privados y una marca oficial que gane con la gorra. O una marca oficial que machaca a los equipos apoyados por fábricas.
Un argumento rebatido, o intentado rebatir.
Del tema televisivo poco hay que añadir. Viendo lo que hizo Eurosport, huelgan más comentarios.

MARAVILLA
Entrando en la parte deportiva, la primera etapa fue preciosa. No hace falta mucha nieve para provocar el caos entre los participantes. La elección de gomas, ya de por sí complicada, se complica aún más al tener que elegirlas para todo un bucle. Y, ¡oh milagro!, pasaron cosas. Ogier perdió bastante tiempo, Neuville estrenó su Hyundai con un buen golpe y Kubica, sobre todo en condiciones de agua y lluvia, se ponía primero y marcaba dos scratchs. Otros detrás de él empezaban a dejarse ver. Bouffier, Sordo y Meeke. De ellos Sordo, en línea ascendente, veía como su montura le dejaba tirado en un enlace. El francés Bouffier asaltaba el liderato y Meeke se mantenía con un bien ritmo.
El resto del rallye se volvió previsible. Y en esa condiciones, Ogier remontó relativamente fácil. Relativamente porque el campeón tuvo mucha suerte. Se libró de incidentes mayores por los pelos. Se decía que la presión de correr en casa le hacía estar nervioso. Me cuesta creerlo y creo que es más una carencia en el asfalto, aunque no mucha, que otra cosa.

TURINI
Con el rallye prácticamente resuelto se llegaba a la noche del Turiní. Y aquí de nuevo la absurdez de las normas volvía a golpear con toda su crudeza a la prueba. El punto álgido del rallye, la televisión, y la segunda pasada que tiene que ser anulada. Las causas claras. Una nevada tremenda que caza a Melicharek. Éste se queda clavado con ruedas inadecuadas y bloquea el tramo. Qué bonito.
Alguna vez hemos hablado aquí de las soluciones para los rallyes de tierra y para solucionar los problemas que tienen los coches que abren pista.
Entendiendo que en tierra no es mala opción el hecho de salir en orden inverso, en un rallye de asfalto sigo sin entender su utilización.
Podría tener un pase lo de la Power Stage. Aunque es más fácil que éste tramo fuera independiente del rallye. Y entonces sí, saque usted a los coches en el orden que quiera.
Pero no. Con dos narices la organización tiene que mandar por delante, nevando o amenazando nieve, a un piloto sin experiencia. Ojo, que ese piloto podría haber sido primero al llegar a Mónaco y se habría ganado el derecho a abrir tramo. ‘Abrir tramo’, qué bonito.
Creo que los rallyes deben disputarse por el orden de la general. Puede que Ogier se hubiera quedado clavado en el Turini. O quizá Bouffier hubiera encontrado una manera de pasarle en el tramo si el francés hubiera ido con gomas inadecuadas. Pero haciendo salir, por casualidad bien es verdad, a un novato por delante se juega con fuego. Con fuego, y con la ilusión de los miles de espectadores que esperaban y aguantaban el nevadón que caía y habían aguantado el frío desde, incluso, el día anterior.
Así que con ese anticlimax, Ogier ganaba el Monte, Bouffier daba la relativa sorpresa acabando segundo y Meeke, que sorprendía por su buen ritmo sin errores, completaba el podio.
Atrás quedaban las exhibiciones de Kubica, que acababan en la cuneta,  la desesperación por el abandono de Sordo, tras llegar a estar en el podio, el problema o toque de Latvala habitual, y la constatación de que Hirvonen es un zombie.
Coches por delante abriendo pista en tierra, 4 ó 5 Mitsus a modo de coches 0 limpiarían los tramos lo suficiente para no perjudicar al líder. Y sí hay nieve lo mismo.

En lo que respecta al Monte. Va siendo hora de dar un portazo al mundial e independizarse. El campeonato que quiera contar con su presencia que se adapte a sus normas. No el rallye al campeonato. Le Mans en su día lo hizo y creció aún más. Sería maravilloso tener un Monte más largo, lógico y con una tarde-noche final alargada. Algún tramo más y más pasadas.
Pero, ay, se me olvidaba que los señores del ACM se arriman muy bien el árbol que más sombra da y al sol que más calienta. Una pena su apesebramiento y gregarismo.
Lástima de portazo, en este caso, en sus narices.

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