APUNTES DE AUSTRIA 2016

CONTROL
Mercedes pensó que tenía todo controlado en el GP de Austria. Pero el control es una ilusión. Y en el descontrol que provoca esa ilusión, nos ha quedado un campeonato más que calentito.
La última parada en boxes del GP de Austria, fue la guinda de cómo el querer o creer controlar,o tener controlado todo, se viene abajo por detalles que van generando cambios y desembocan en el caos que fue la última vuelta.
No sé si son los pilotos los que eligen las gomas cuando toca con la antelación que pide Pirelli. Quiero pensar que sí aunque no me extrañaría que fuera cosa de su ingeniero de pista. Así, en su día, Rosberg eligió para este GP un juego sólo de blandas, por dos de Hamilton mientras éste se presentaría el fin de semana con uno menos de súper blandas.
ILUSIÓN
El problema de Rosberg en los libres fue más allá del susto. Le obligó a cambiar la caja de cambios y a penalizar 5 posiciones. En un trazado donde el alemán suele ser excelso, el revés era importante. La pole de Hamilton no ayudó a lo suyo en las difíciles condiciones en que se disputó.
Mercedes programó, controlando la situación, un parada para Hamilton y dos para Rosberg. Para ello Lewis volvió a hacer un primer relevo tremendo con la ultrablanda. Todo lo contrario que Rosberg que tuvo que parar en la vuelta 10. Cuando el alemán volvió a la pista empezó a hacerlo a un ritmo demoledor. Aprovechando su comunión con el trazado empezó a recortar tiempo a Hamilton. El inglés paraba en la 21 y volvía a pista 5 segundos por detrás de Rosberg. No hay que olvidar que el objetivo número 1 de Mercedes es asegurar la victoria. Mientras esto no sea así, los pilotos no pueden actuar de manera independiente y sólo verán su estrategia cambiada para hacer frente a la amenaza de otro equipo. Y entonces se estrelló Vettel.
DUDAS
Hamilton debía ir hasta la 23-25. Pero el nuevo asfalto cazó a la elección que propuso Pirelli, que se vio jugando agresivo, sin quererlo, en terreno austriaco. Los neumáticos no aguantaban lo que se pensaba y el ‘graining’ los deterioraba aún más. El inglés tenía 13 vueltas más en sus gomas que Rosberg tras su parada y el alemán debía de parar de nuevo. Pero el accidente de Vettel, al estallarle el neumático trasero derecho, cambió el panorama. El Safety Car eliminó la ventaja sobre los perseguidores, Red Bull y Raikkonen, y de repente la carrera podía perderse por parte de Mercedes. Probablemente había miedo a Verstappen que había parado en la 15. Max ya había demostrado que podía hacer durar las gomas. Pero sobre todo la amenaza de Raikkonen. El finlandés había parado en la 22, similar a Hamilton aunque su juego de blandas, aparte, tenía alguna vuelta más. Así que con Rosberg que tenía que parar, sí o sí, cayendo en las garras de ambos casi seguro y con Hamilton con dudas sobre si podría llegar hasta el final, decidieron cambiar a Hamilton a dos paradas también.
CONTROLAR
Hamilton declaró que se le pasó por la cabeza no hacer caso y seguir o no parar, pero pasó por el aro. Mercedes decidió que Hamilton parara primero porque se había visto perjudicado y hacerle así un ‘undercut’ a Rosberg. Pero como diría Pérez Reverte, el gorrino les salió mal ‘capao’. El inglés llegó a boxes y la rueda trasera izquierda decidió hacerse la interesante, y sumó dos segundos a su parada. Le montaron aquel juego de blandos de más que había elegido. Él, su ingeniero o el equipo. Ítem más. En la segunda curva, y sabiendo que debía ir lo más rápido posible para hacer el ‘undercut’ a Rosberg, se salió con las ruedas frías. Rosberg por su parte tuvo una parada estratosférica y le montaron el juego de súper blandos extra que tenía. Juego que metió en cintura con la temperatura rápidamente. Cuando volvió a pista estaba por delante. Hamilton chilló por la radio preguntando por qué llevaba un juego de blandos y Nico los súper blandos. Su ingeniero, de diez, le dijo que eran las gomas ideales para ese momento de carrera. Quedaban quince vueltas y ese mensaje hizo ‘click’ en Hamilton que apretó los dientes. Efectivamente la estrategia de Mercedes se probó correcta. Superioridad del monoplaza aparte. Pronto ambos pasaron a Verstappen. Rosberg mantenía el tipo. Pero la baja temperatura del asfalto empezó a reclamar su parte a los súper blandos de Rosberg. Y apareció el graining. A falta de cuatro vueltas con Hamilton acercándose, un grupo,de tres doblados dieron aire a Rosberg. Pero no había mucho tiempo para jugar porque éstos se comportaron y no supusieron ningún problema para ambos. Cuando empezaron la última vuelta Hamilton iba a por todas. En el primer vértice Rosberg se tiró demasiado por dentro. Su coche se descolocó un poco y perdió ‘momentum’. Hamilton inmediatamente subió una velocidad para tener mejor tracción sin derrapar y se catapultó hacia la trasera y el rebufo de Rosberg, ojo que no había DRS, primero, y en el amago a la izquierda camino de Remus ponerse a la altura de su compañero y rival y superarle levemente. Hamilton se fue hasta el límite exterior de la pista mientras Rosberg, por dentro, no hacía la más mínima intención de girar. Cuando Hamilton decidió que era suficiente la intimidación giró. Al estar levemente por delante, pisó el alerón de Rosberg, impactó y se fue por fuera. Volvió a la pista como un poseso, parecía que se iba a por el coche del alemán, y justo al incorporarse justo detrás, el alerón de Rosberg colapso quedándose debajo del coche. Hamilton le pasó sin problemas y se encaminó a una victoria que siempre pensó que era suya y Rosberg caía a la cuarta plaza. Lo peor estaba por llegar para el alemán.
Comisarios, su equipo, prácticamente todo el mundo le señaló como culpable. Wolf le señaló pero también dijo que le faltaban, ambos, al respeto a las 1.500 personas que trabajan por tenerles los coches a punto.
ERROR
Nico no sabe ser malo. Y ha hecho alguna otra más grave que esta de la que salió de rositas, el aparcamiento en Mirabeau por ejemplo. Estando por delante en el mundial, debió de haber sido duro, sí, pero pensar que la segunda plaza no era mala saliendo sexto. Contando con que Hamilton va a penalizar diez posiciones más pronto que tarde. Pero en el fragor de la batalla no fue capaz de procesar eso. Y forzó la máquina en un:’Antes de que ganes tú nos vamos los dos fuera’.
En Ferrari terminaron con sabor agridulce. El reventón de Vettel, del que no se sabe que lo provocó, fue un jarro de agua fría reparado en parte con el podio de Raikkonen. Por cierto, igualado a puntos con el, antes, niño maravilla. Hay dudas sobre por qué fue tan largo el alemán con sus gomas cuando no tenía ritmo. Los misterios insondables del muro ‘rosso’.
Maravillosa carrera de Verstappen, quizá casi al nivel de Barcelona. Porque aquella fue su estreno y ganó. Pero aquí volvió a rayar a un nivel altísimo en carrera.
Button estuvo magistral, primero el sábado, luego al principio de carrera y no descolgándose tras el safety. Por su parte Alonso no se quedó atrás. El error del equipo el sábado le privó de una posición de salida similar a la de Button. En carrera brilló a pesar de una batería recalcitrante que le dio muchos problemas y que al final le hizo abandonar.
No menos grande fue la carrera de Sainz. Condenado además, de nuevo, por dos paradas demenciales del equipo, fue capaz de llegar hasta la octava posición. Y no menos impresionante que el fin de semana de Werhlein que acabó décimo tras asombrar con una ‘Q’ de escándalo.
El control de Mercedes ha acabado en descontrol absoluto. Tienen una situación crítica entre manos. Con Rosberg negociando para renovar. Con Hamilton descontrolado totalmente y al que no creo que puedan meter en vereda. Y sin tiempo para masticar la situación porque de nuevo tenemos o GP y además en casa de Hamilton. Y con los pitos de los ignorantes, porque no creo que sean racistas, aficionados austriacos que demostraron que no aprendieron mucho de sus glorias, Marko, Rindt o Lauda, el ambiente va a estar muy tenso y calentito. Veremos qué hace Mercdes para pensar que tienen el control.
CONTROL
Mercedes pensó que tenía todo controlado en el GP de Austria. Pero el control es una ilusión. Y en el descontrol que provoca esa ilusión, nos ha quedado un campeonato más que calentito.
La última parada en boxes del GP de Austria, fue la guinda de cómo el querer o creer controlar,o tener controlado todo, se viene abajo por detalles que van generando cambios y desembocan en el caos que fue la última vuelta.
No sé si son los pilotos los que eligen las gomas cuando toca con la antelación que pide Pirelli. Quiero pensar que sí aunque no me extrañaría que fuera cosa de su ingeniero de pista. Así, en su día, Rosberg eligió para este GP un juego sólo de blandas, por dos de Hamilton mientras éste se presentaría el fin de semana con uno menos de súper blandas.
ILUSIÓN
El problema de Rosberg en los libres fue más allá del susto. Le obligó a cambiar la caja de cambios y a penalizar 5 posiciones. En un trazado donde el alemán suele ser excelso, el revés era importante. La pole de Hamilton no ayudó a lo suyo en las difíciles condiciones en que se disputó.
Mercedes programó, controlando la situación, un parada para Hamilton y dos para Rosberg. Para ello Lewis volvió a hacer un primer relevo tremendo con la ultrablanda. Todo lo contrario que Rosberg que tuvo que parar en la vuelta 10. Cuando el alemán volvió a la pista empezó a hacerlo a un ritmo demoledor. Aprovechando su comunión con el trazado empezó a recortar tiempo a Hamilton. El inglés paraba en la 21 y volvía a pista 5 segundos por detrás de Rosberg. No hay que olvidar que el objetivo número 1 de Mercedes es asegurar la victoria. Mientras esto no sea así, los pilotos no pueden actuar de manera independiente y sólo verán su estrategia cambiada para hacer frente a la amenaza de otro equipo. Y entonces se estrelló Vettel.
DUDAS
Hamilton debía ir hasta la 23-25. Pero el nuevo asfalto cazó a la elección que propuso Pirelli, que se vio jugando agresivo, sin quererlo, en terreno austriaco. Los neumáticos no aguantaban lo que se pensaba y el ‘graining’ los deterioraba aún más. El inglés tenía 13 vueltas más en sus gomas que Rosberg tras su parada y el alemán debía de parar de nuevo. Pero el accidente de Vettel, al estallarle el neumático trasero derecho, cambió el panorama. El Safety Car eliminó la ventaja sobre los perseguidores, Red Bull y Raikkonen, y de repente la carrera podía perderse por parte de Mercedes. Probablemente había miedo a Verstappen que había parado en la 15. Max ya había demostrado que podía hacer durar las gomas. Pero sobre todo la amenaza de Raikkonen. El finlandés había parado en la 22, similar a Hamilton aunque su juego de blandas, aparte, tenía alguna vuelta más. Así que con Rosberg que tenía que parar, sí o sí, cayendo en las garras de ambos casi seguro y con Hamilton con dudas sobre si podría llegar hasta el final, decidieron cambiarle a dos paradas también.
CONTROLAR
Hamilton declaró que se le pasó por la cabeza no hacer caso y seguir o no parar, pero pasó por el aro. Mercedes decidió que Hamilton parara primero porque se había visto perjudicado y hacerle así un ‘undercut’ a Rosberg. Pero como diría Pérez Reverte, el gorrino les salió mal ‘capao’. El inglés llegó a boxes y la rueda trasera izquierda decidió hacerse la interesante, y sumó dos segundos a su parada. Le montaron aquel juego de blandos de más que había elegido. Él, su ingeniero o el equipo. Ítem más. En la segunda curva, y sabiendo que debía ir lo más rápido posible para hacer el ‘undercut’ a Rosberg, se salió con las ruedas frías. Rosberg por su parte tuvo una parada estratosférica y le montaron el juego de súper blandos extra que tenía. Juego que metió en cintura con la temperatura rápidamente. Cuando volvió a pista estaba por delante. Hamilton chilló por la radio preguntando por qué llevaba un juego de blandos y Nico los súper blandos. Su ingeniero, de diez, le dijo que eran las gomas ideales para ese momento de carrera. Quedaban quince vueltas y ese mensaje hizo ‘click’ en Hamilton que apretó los dientes. Efectivamente la estrategia de Mercedes se probó correcta. Superioridad del monoplaza aparte.
Pronto ambos pasaron a Verstappen. Rosberg mantenía el tipo. Pero la baja temperatura del asfalto empezó a reclamar su parte a los súper blandos de Rosberg. Y apareció el graining. A falta de cuatro vueltas con Hamilton acercándose, un grupo,de tres doblados dieron aire a Rosberg. Pero no había mucho tiempo para jugar porque éstos se comportaron y no supusieron ningún problema para ambos.
Cuando empezaron la última vuelta Hamilton iba a por todas. En el primer vértice Rosberg se tiró demasiado por dentro. Su coche se descolocó un poco y perdió ‘momentum’. Hamilton inmediatamente subió una velocidad para tener mejor tracción sin derrapar y se catapultó hacia la trasera y el rebufo de Rosberg, ojo que no había DRS, primero, y en el amago a la izquierda camino de Remus ponerse a la altura de su compañero y rival y superarle levemente. Hamilton se fue hasta el límite exterior de la pista mientras Rosberg, por dentro, no hacía la más mínima intención de girar. Cuando Hamilton decidió que era suficiente la intimidación giró. Al estar levemente por delante, pisó el alerón de Rosberg, impactó y se fue por fuera.
Volvió a la pista como un poseso, parecía que se iba a por el coche del alemán, y justo al incorporarse justo detrás, el alerón de Rosberg colapso quedándose debajo del coche. Hamilton le pasó sin problemas y se encaminó a una victoria que siempre pensó que era suya y Rosberg caía a la cuarta plaza. Lo peor estaba por llegar para el alemán.
Comisarios, su equipo, prácticamente todo el mundo le señaló como culpable. Wolf le señaló pero también dijo que le faltaban, ambos, al respeto a las 1.500 personas que trabajan por tenerles los coches a punto.
ERROR
Nico no sabe ser malo. Y ha hecho alguna otra más grave que esta de la que salió de rositas, el aparcamiento en Mirabeau por ejemplo. Estando por delante en el mundial, debió de haber sido duro, sí, pero pensar que la segunda plaza no era mala saliendo sexto. Contando con que Hamilton va a penalizar diez posiciones más pronto que tarde. Pero en el fragor de la batalla no fue capaz de procesar eso. Y forzó la máquina en un:’Antes de que ganes tú nos vamos los dos fuera’.
En Ferrari terminaron con sabor agridulce. El reventón de Vettel, del que no se sabe que lo provocó, fue un jarro de agua fría reparado en parte con el podio de Raikkonen. Por cierto, igualado a puntos con el, antes, niño maravilla. Hay dudas sobre por qué fue tan largo el alemán con sus gomas cuando no tenía ritmo. Los misterios insondables del muro ‘rosso’.
Maravillosa carrera de Verstappen, quizá casi al nivel de Barcelona. Porque aquella fue su estreno y ganó. Pero aquí volvió a rayar a un nivel altísimo en carrera.
Button estuvo magistral, primero el sábado, luego al principio de carrera y no descolgándose tras el safety. Por su parte Alonso no se quedó atrás. El error del equipo el sábado le privó de una posición de salida similar a la de Button. En carrera brilló a pesar de una batería recalcitrante que le dio muchos problemas y que al final le hizo abandonar.
No menos grande fue la carrera de Sainz. Condenado además, de nuevo, por dos paradas demenciales del equipo, fue capaz de llegar hasta la octava posición. Y no menos impresionante que el fin de semana de Werhlein que acabó décimo tras asombrar con una ‘Q’ de escándalo.
El control de Mercedes ha acabado en descontrol absoluto. Tienen una situación crítica entre manos. Con Rosberg negociando para renovar. Con Hamilton descontrolado totalmente y al que no creo que puedan meter en vereda. Y sin tiempo para masticar la situación porque de nuevo tenemos o GP y además en casa de Hamilton. Y con los pitos de los ignorantes, porque no creo que sean racistas, aficionados austriacos que demostraron que no aprendieron mucho de sus glorias, Marko, Rindt o Lauda, el ambiente va a estar muy tenso y calentito. Veremos qué hace Mercdes para pensar que tienen el control.
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