RALLY DE POLONIA 2016

ALTURA
El Rally de Polonia ralló a gran altura. Por sus velocidades, por su desarrollo, por su desenlace y por las actitud de sus protagonistas.
Polonia nos brindó un rallye antológico. En el que practicamente en todo el rallye tuvimos luchas por cada una de las posiciones de puntos. Todos fueron o tuvieron su punto de protagonismo, pero cinco sacan la cabeza entre el resto y uno, en especial, sacó todo el cuerpo.
Si algún espectador no sabía lo que había pasado un rato antes con Ott Tanak, pensaría que había logrado coronar el tremendo trabajo realizado durante el rallye. Por encima de espectadores, fotógrafos, asistentes de los equipos, de la familia del WRC en una palabra, se erigía la figura del piloto estonio. Ogier lo levantaba sobre sus hombros y el resto de compis se apresuraban a ayudarle y a llevarle en volandas.
MAGISTRAL
Ott Tanak se marcó un rallye excepcional. Con una unidad que no es una de las patas negras de M-Sport. Con una estructura privada sostenida por DMACK, el fabricante de gomas que intenta hacer frente a Michelin. Con unos resultados nada halagüeños en lo que va de temporada. Pero con un recorrido que le venía como anillo al dedo, muy parecido al de su Estonia natal (con menos árboles), y una posición de salida retrasada, Tanak se encontró a sí mismo dando un recital inigualable para sus rivales. Sólo la decisión de llevar dos ruedas de respuesto el primer día, retrasó lo inevitable de su dominio. Una vez que recuperó el liderato en el tramo 8, tras una efímera punta en el 2, nadie fue capaz de pararle. Sólo la lluvia y sus consecuencias le privaron de haber sumado su primera victoria, y para sus neumáticos, en el mundial.
En una lucha sin cuartel fue poco a poco abriendo hueco en una lucha titánica que no permitía ningún error. Ganar tiempo a los rivales era algo agónico. Requería trabajo de hormiguita y mucha paciencia. Lo que se ganaba en tres tramos, se perdía con creces en uno al más mínimo error. La tensión se diparó durante la segunda jornada y los pilotos nos regalaron un duelo sin cuartel.
MARTILLO PILÓN
Tanak fue agotando a sus rivales poco a poco. Primero fue Ogier el que se descolgó. Abrir pista dos días seguidos es una barbaridad en un rallye de tierra. Sí, la emoción que tuvo el rallye quizá tuvo que ver con esa penalización excesiva al francés líder del mundial. Pero sigue siendo excesiva.
El estonio iba machacando tramo a tramo como un martillo pilón. El siguiente en descolgarse fue Neuville. Sólo Mikkelsen y Paddon se quedaron metiendo presión al estonio. A poco más de 21 y 27 segundos respectivamente, había espacio en 60 km. para, al menos, seguir presionando y ¿quién sabe?
El domingo amaneció con mucha, muchísima, lluvia. El cielo polaco se rompió dejando caer ingentes cantidades de agua. Los finos tramos polacos, fluidos, de pura conducción y arrojo, se tornaron en verdareros lodazales casi impracticables. Los pilotos llegaron a comparar el estado de Baranowo, sobre todo en la segunda pasada, como peor en agarre que cualquier tramo en Gales. Dantesco.
PINCHAZO
Eso no arredró a Tanak aunque Mikkelsen, absolutamente comprometido por luchar a toda costa por la victoria, se la jugó. La primera pasada por Baranowo descolgó a Paddon. Mikkelsen recortó pero poco. Pero el mensaje estaba enviado. Voy a seguir apretando. El noruego llevaba la diferencia hasta los 18,9. En el corto tramo que luego sería la Power Stage, Mikkelsen arañó otras 3 décimas. Tanak aguantaba sin problemas y para los poco más de 30 kilómetros que restaban, tenía una renta manejable y suficiente.
Pero la 2ª pasada por Baranowo fue un sálvese quién pueda. En el primer parcial Mikkelsen le recortaba un poco más de un tercio de la diferencia, y en el segundo estaba casi empatado con el estonio. La tensión esperando a Tanak en meta se hizo inmanejable. Cuando saltó su tiempo una exclamación de pena y sorpresa recorrió todo el rallye. Un pinchazo le retraso, primeró, y le hundió, después. Ott no quizo decir ni palabra al acabar el tramo. Cuando acabó la Power Stage las lágrimas afloraron y cerró la puerta y paró más adelante para desahogarse. Cerró con la rabia la puerta de su Fiesta y buscó consuelo en su chica. Se apartaron. Mientras el resto de pilotos se acercaron a Molder, su copiloto, y le felicitaban y consolaban.
Después se fueron hacia donde estaba Ott apartado. Le estrecharon la mano, algún abrazo y en ese momento Ogier le levantó en volandas. El resto de pilotos, que se habían jugado con él el rallye a velocidades de infarto, reconocieron el gran esfuerzo de Tanak y su copiloto Molder y se adherieron al gesto del campeón francés. Todos estuvieron a gran altura.
SIN CUARTEL
Tanak acababa en segunda posición y por los pelos. Por menos de tres segundos no se vio superado por los Hyundai de Paddon y Neuville. Ambos hicieron un rallye buenísimo. Pero sólo puede ganar uno. Sordo, el tercero en discordia en la marca, ni estuvo ni, llegado el momento, ni se le esperó. Fuera de los puntos desde el principio, terminó abandonando la última joranda. Un rallye para olvidar.
Latvala terminó ganando a un Ogier frustrado por las normas que acabó 6º. Detrás se produjo otra de las batallas con más atención de la prueba. Lefevbre contra Breen. El francés le ganó la partida a su compañero de equipo. Pero en la primera pasada por la PS, estrelló su DS3 contra un talud y se quedó con la rueda trasera izquierda colgando y hundiendose en la general.
El último punto de atención estvo en una lucha a tres bandas. En realidad a dos, pero en algún momento hubio espejismos. Camilli, Ostberg y Sordo, lucharon por las últimas posiciones de puntos. De Sordo ya hemos dicho que no estuvo en ningún momento. Pero OStberg no pudo con Camilli en ningún momento. Sólo un toque del francés en el penúltimo tramo, que le dejó la suspensión trasera derecha tocada, permitió a Ostberg acabar en un gris octavo y que marca un punto muy bajo en las actuaciones de M-Sport.
Mikkelsen vencía en un rallye que quiso ganar desde el primer tramo. Paddon se reencontraba, lo mismo que Neuville que certificaba que su victoria de Cerdeña no había sido casualidad. Latvala sigue con su proceso seguro y brilló mucho en la última etapa, pero no tuvo la rapidez de otras ocasiones en un rallye que le va muy bien. Ogier bastante tiene con sortear la posición de salida y sus inconvenientes. Breen salió victorioso de la lucha entre los Citroen pero quizá no convenció del todo. Ostberg, como Sordo, no estuvo, todo lo contrario de Camilli que le superó durante todo el rallye. El francés sigue despejando dudas a pesar de ese error final.
Quizá la organización no estuvo siempre a la altura deseada, colocando postes y balas de paja en la segunda especial después de los reconocimientos. Pero en general todo estuvo a gran altura. Pero nada como la que mostró Tanak y sobre todo nada como la del gesto de Ogier secundado por sus compañeros. Y es que nada hay mejor que ser reconocido por tus propios compañeros. Eso sí te da altura.

ALTURA

El Rally de Polonia rayó a gran altura. Por sus velocidades, por su desarrollo, por su desenlace y por las actitud de sus protagonistas.

Polonia nos brindó un rallye antológico. En el que practicamente en todo el mismo tuvimos luchas por cada una de las posiciones de puntos. Todos los pilotos tuvieron su punto de protagonismo, pero cinco sacan la cabeza entre el resto y uno, en especial, sacó todo el cuerpo.

Si algún espectador no sabía lo que había pasado un rato antes con Ott Tanak, pensaría que había logrado coronar el tremendo trabajo realizado durante el rallye. Por encima de espectadores, fotógrafos, asistentes de los equipos, de la familia del WRC en una palabra, se erigía la figura del piloto estonio. Ogier le levantaba sobre sus hombros y el resto de ‘compis’ se apresuraban a ayudarle y a llevarle en volandas.

MAGISTRAL

Ott Tanak se marcó un rallye excepcional. Con una unidad que no es una de las patas negras de M-Sport. Con una estructura privada sostenida por DMACK, el fabricante de gomas que intenta hacer frente a Michelin. Con unos resultados nada halagüeños en lo que va de temporada. Pero con un recorrido que le venía como anillo al dedo, muy parecido al de su Estonia natal (con menos árboles), y una posición de salida retrasada, Tanak se encontró a sí mismo dando un recital inigualable para sus rivales. Sólo la decisión de llevar dos ruedas de respuesto el primer día, retrasó lo inevitable de su dominio. Una vez que recuperó el liderato en el tramo 8, tras una efímera punta en el 2, nadie fue capaz de pararle. Sólo la lluvia y sus consecuencias le privaron de haber sumado su primera victoria, y para sus neumáticos, en el mundial.

En una lucha sin cuartel fue poco a poco abriendo hueco en una situación que no permitía ningún error. Ganar tiempo a los rivales era algo agónico. Requería trabajo de hormiguita y mucha paciencia. Lo que se ganaba en tres tramos, se perdía con creces en uno al más mínimo error. La tensión se diparó durante la segunda jornada y los pilotos nos regalaron un duelo de altura.

MARTILLO PILÓN

Tanak fue agotando a sus rivales poco a poco. Primero fue Ogier el que se descolgó. Abrir pista dos días seguidos es una barbaridad en un rallye de tierra. Sí, la emoción que tuvo el rallye quizá tuvo que ver con esa penalización excesiva al francés líder del mundial. Pero sigue siendo poco deportivo.

El estonio iba machacando tramo a tramo como un martillo pilón. El siguiente en descolgarse fue Neuville. Sólo Mikkelsen y Paddon se quedaron metiendo presión al privado de Ford. A poco más de 21 y 27 segundos respectivamente tras la segunda etapa, había espacio en 60 km. para, al menos, seguir presionando y ¿quién sabe?

El domingo amaneció con mucha, muchísima, lluvia. El cielo polaco se rompió dejando caer ingentes cantidades de agua. Los finos tramos de la zona, fluidos, de pura conducción y arrojo, se tornaron en verdaderos lodazales, en zonas, casi impracticables. Los pilotos llegaron a comparar el estado de Baranowo, sobre todo en la segunda pasada, como peor en agarre que cualquier tramo en Gales. Dantesco.

PINCHAZO

Eso no arredró a Tanak aunque Mikkelsen, absolutamente comprometido por luchar a toda costa por la victoria, se la jugó sin más. La primera pasada por Baranowo descolgó a Paddon. Mikkelsen recortó pero poco. Pero el mensaje estaba enviado. Iba a seguir apretando a Tanak. El noruego llevaba la diferencia hasta los 18,9. En el corto tramo que luego sería la Power Stage, Mikkelsen arañó otras 3 décimas. Tanak aguantaba sin problemas y para los poco más de 30 kilómetros que restaban, tenía una renta manejable y suficiente.

Pero la 2ª pasada por Baranowo fue un sálvese quién pueda. En el primer parcial Mikkelsen le recortaba un poco más de un tercio de la diferencia, y en el segundo estaba casi empatado con el estonio. La tensión esperando a Tanak en meta se hizo inmanejable. Cuando saltó su tiempo una exclamación de pena y sorpresa recorrió todo el rallye. Un pinchazo le retraso, primeró, y le hundió, después. Ott no quizo decir ni palabra al acabar el tramo. Cuando acabó la Power Stage las lágrimas afloraron y cerró la puerta de su coche y marchó parando un poco más adelante para desahogarse. Cuando llegó al Parque Cerrado se bajó y cerró con la rabia la puerta de su Fiesta y buscó consuelo en su chica. Se apartaron. Mientras el resto de pilotos se acercaron a Molder, su copiloto, y le felicitaban y consolaban.

Después se fueron hacia donde estaba Ott apartado. Le estrecharon la mano, algún abrazo y en ese momento Ogier le levantó en volandas. El resto de pilotos, que se habían jugado con él el rallye a velocidades de infarto, reconocieron el gran esfuerzo de Tanak y su copiloto Molder y se adherieron al gesto del campeón francés. Todos estuvieron a gran altura.

SIN CUARTEL

Tanak acababa en segunda posición y por los pelos. Por menos de tres segundos no se vio superado por los Hyundai de Paddon y Neuville. Ambos hicieron un rallye buenísimo. Pero sólo puede ganar uno. Sordo, el tercero en discordia en la marca, ni estuvo ni, llegado el momento, ni se le esperó. Fuera de los puntos desde el principio, terminó abandonando la última jornada. Un rallye para olvidar.

Latvala terminó ganando a un Ogier frustrado por las normas que acabó 6º. Detrás se produjo otra de las batallas con más atención de la prueba. Lefevbre contra Breen. El francés le ganó la partida a su compañero de equipo. Pero en la primera pasada por la PS, estrelló su DS3 contra un talud y se quedó con la rueda trasera izquierda colgando y hundiendose en la general.

El último punto de atención estvo en una lucha a tres bandas. En realidad a dos, pero en algún momento hubo espejismos. Camilli, Ostberg y Sordo, lucharon por las últimas posiciones de puntos. De Sordo ya hemos dicho que no estuvo en ningún momento. Pero el noruego no pudo con Camilli en ningún momento. Sólo un toque del francés en el penúltimo tramo, que le dejó la suspensión trasera derecha tocada, permitió a Ostberg acabar en un gris octavo y que marca un punto muy bajo en las actuaciones de M-Sport.

Mikkelsen vencía en un rallye que quiso ganar desde el primer tramo. Paddon se reencontraba, lo mismo que Neuville que certificaba que su victoria de Cerdeña no había sido casualidad. Latvala sigue con su proceso seguro y brilló mucho en la última etapa, pero no tuvo la rapidez de otras ocasiones en un rallye que le va muy bien. Ogier bastante tiene con sortear la posición de salida y sus inconvenientes. Breen salió victorioso de la lucha entre los Citroen pero quizá no convenció del todo. Ostberg, como Sordo, no estuvo, todo lo contrario de Camilli que le superó durante todo el rallye. El francés sigue despejando dudas a pesar de ese error final.

Quizá la organización no estuvo siempre a la altura deseada, colocando postes y balas de paja en la segunda especial después de los reconocimientos. Pero en general todo estuvo a gran altura. Pero nada como la que mostró Tanak y, sobre todo, nada como la del gesto de Ogier secundado por sus compañeros. Y es que poco supero a ser reconocido por tus propios rivales. Eso sí te da altura.

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