Bendita velocidad que nos mantiene cautivos para darnos la libertad
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PERFIL

Nací en Madrid y con 9 años me estrené en un Rallye RACE de España en un tramo forestal entre Hoyo de Pinares y Cebreros.

Con la F1 en el Jarama en 1974.

Desde muy pronto haciendo radio y colaborando como redactor y fotógrafo en varios medios.

En los 2000 varias colaboraciones, redactor en Grand Prix International, comentarista F1 en COPE y de Motorsport en MARCA TV.

Espero que lo disfruteis.

Charly

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24 HORAS DE LE MANS 2016

MÁS ALLÁ DEL DOLOR

Porsche logró su 18ª victoria en Le Mans. Tras una lucha que fue, casi, cuerpo a cuerpo durante 23 horas y 57 minutos, el Toyota rindió el alma, rompiendo el corazón a miles de aficionados.


Que la historia de Toyota en Le Mans tiene algo de maldito, no se puede negar. Claro, hay maneras de no ganar y luego está la del gigante japonés.

En 1994 se habían puesto líderes hacia las 5 de la mañana. Ocho horas y media después llegó el desastre. Con casi un minuto de ventaja, el coche se quedaba parado a la vista de la entrada de boxes. Lo remolcaron pero cuando volvió a la pista había perdido 13 minutos. Eddie Irvine, que había llegado a sustituir al malogrado Roland Ratzenberger, se lanzó con todo a por Thierry Boutsen, con el Dauer-Porsche que no era otra cosa que el plurivictorioso 962, para acabar 2º.

Había sido su primera opción clara de ganar. Fue duro, pero los japoneses ahí siguieron. De cara a 1998 crearon uno de los coches más bonitos de siempre en cualquier categoría. El GT-One.

POR PARTIDA DOBLE

1998 fue doloroso pero fue más asimilable. Ambos coches japoneses lideraron desde el inicio. Uno tuvo que ser metido al garaje para hacerle un chequeo de frenos y otras partes tras una salida de pista. El otro, con Boutsen esta vez en la marca japonesa, lideraron hasta que cayó la noche. Entonces un cambio de la caja de cambios les retrasó.

Sin embargo las bajas en aquel Le Mans fueron grandes. Toyota perdió uno de sus coches bajo la lluvia que cayó a resultas de un accidente. Los problemas de Porsche fueron haciendo ganar terreno al otro Toyota que recuperó el liderato. Diez de las veintidós horas disputadas habían sido suyas. En ese momento la caja de cambios volvió a decir basta.

Al año siguiente, quizá la ‘derrota’ más recordada, la marca reforzó las partes que habían mostrado fragilidad y con tres coches iban a por todas. Con dos coches en primera línea, Brundle y Boutsen, el británico lideró las primeras horas hasta que su caja de cambios, ¡ay! otra vez, perdió aceite y se retrasó. Una vez volvió a pista sufrió un fuerte accidente intentando remontar. Lo mismo le pasó a Thierry Boutsen por un pinchazo. En este caso con vértebras rotas y con el belga anunciando después que dejaba la competición.

Quizá en ese momento en el box japonés se había perdido toda esperanza. Dos accidentes. Son cosas que pasan. Pero el tercer equipo, todo con pilotos japoneses, poco a poco se iba acercando al liderato. El Toyota le iba recortando tiempo al BMW de Dalmas, Winkelhock y Martini. El final se preveía tremendo con una lucha cara a cara. Ciertamente la superioridad del coche japonés no debería de haber dado mucha opción a los alemanes, pero había que pasar en pista.

La emoción iba en aumento con el Toyota a la caza a menos de un minuto, fue una media mañana memorable. Pero un pinchazo le hizo quedarse una vuelta por detrás y fue imposible recuperarla. Aquella edición fue el fin de una era y el comienzo de otra. Fue la de los vuelos de Mercedes, la de la retirada de la mayoría de los fabricantes y el primer intento de Audi. Acabaron en el podio y establecieron los cimientos de la tremenda dominación posterior.

INESPERADO

Sólo en Toyota sabían lo que tenían entre manos de cara a 2016. Ya en las sesiones para formar la parrilla, se centraron en rodar y ajustar el coche para la carrera en todas las condiciones posibles, despreciando la pole. Que por cierto, no valió para mucho como luego veremos.

Unido a ello consiguieron que cada relevo se fuera a 14 vueltas. Dándoles una ventaja apreciable sobre sus rivales. Unido a ello, fueron capaces de meter a sus gomas tres relevos con consistencia, ganando un poco más de ventaja. Le Mans lo gana quién menos tiempo pasa en boxes.

Mirando tiempos y parciales, Toyota tenía un segundo sector demoledor para con sus rivales. Quizá la descarga de los 8 Mega Julios en la recta era inigualable para sus rivales. Quizá el trabajo sobre el diseño del coche que le permitía tener menos drag.

Cuando se dio la salida. En realidad cuando se produjo una de las mayores vergüenzas de la historia de Le Mans, y no fue la única, la no salida. Se decidió, por un fuerte chaparrón justo antes de empezar la prueba, salir detrás del Safety. Muy discutible pero en estos tiempos de mierda y pusilanimidad que vivimos es lo que hay. Pero cuando después de dos vueltas el safety seguía ahí, ya no se podía entender nada. La sinvergonzada se consumó con la grada protestando y con una hora casi de carrera birlada.

Si el problema fue la F1, la FIA volvió a demostrar que no tiene la más mínima autoridad. Si marcará la semana de Le Mans como prioritaria y prohibiera la celebración de cualquier otro campeonato de nivel internacional, no pasaría la vergonzosa coincidencia con la categoría reina. Pero es lo que tenemos.

Por eso decía que la pole no sirvió para mucho.

Conway, una vez lanzada la cabeza, empezó a dominar la prueba. Mientras Audi sufría problemas, Porsche aguantaba el tirón. Y así quedó la prueba establecida. Dos Toyota contra un Porsche. Los eternos aspirantes frente al campeón y más laureado en al prueba.

Toyota no pudo abrir hueco por la noche al tener problemas de temperatura en las gomas. Quizá demasiado frío. En cuanto empezó a amanecer, Davidson volvió a volar manteniendo una ventaja sobre el Porsche que oscilaba entre los 30 y los 60 segundos. Nada y mucho a la vez.

NO RENDIRSE

Porsche, hizo un gran trabajo manteniendo la presión. Y quizá eso llevó a Ko bayashi a cometer un error que luego se convertiría en capital para Toyota. Kamui trompeó a la salida de las curvas Porsche. No pasaba nada. Perdía la segunda plaza pero ahí seguía el coche número 5 en cabeza.

Se subió Nakajima con 90 minutos para llegar a meta. Porsche siguió apretando, sin rendirse. Pero el japonés mantenía y administraba la ventaja. No había opción. Más cuando Neel Jani, el polemán, paraba su Porsche por una última vez. Una parada más que el Toyota al final de carrera que era decisiva y definitoria.

Pero en la penúltima vuelta el Toyota empezó a perder potencia. Tanto que se quedó parado pegado al muro de boxes en la línea de meta. Tres minutos. Tres puñeteros minutos. Las lágrimas empezaron a aflorar en el box japonés. El estupor y la incredulidad se adueñó de las gradas. Porsche ganaba su 18ª carrera aquí.

Cuando la creía más que perdida y ya no tenía casi opción. Recordando a Muhammad Alí y aquel combate contra Joe Frazier en Manila. Una de las peleas más duras y brutales de la historia. Cuando tras acabar el penúltimo asalto Alí iba a retirarse porque no aguantaba el dolor en sus puños. Y sin embargo desde el rincón de Frazier tiraron la toalla.

Curiosamente, nadie se acordaba del Toyota 6. Sin el trompo de Kobayashi habrían cubierto la posición del otro coche. Cosas de las carreras.

ROBERTO MERHI

Para nosotros, y luego trascendió a todo, la atención en LMP2 estaba en lo que pudiera hacer Roberto Merhi. Debutante en Le Mans, el de Castellón se había mostrado encantado con el coche y sobre todo con el circuito. Su primer relevo en Le Mans quedará escrito en alguno de los libros con letras de oro. Destrozó a sus rivales con casi 4 horas seguidas a tope y cinco relevos en sus gomas. Le metió 1 minuto a sus rivales y dejó al Manor en cabeza. Después sus compañeros no pudieron estar a su altura, recomiendo leer este artículo de Eloy Entrambasaguas, y se dedicó en sus otros relevos a rodar a saco buscando las mejores vueltas. Fue junto a Rast, el mejor de la categoría. Un aldabonazo tremendo que, ojalá, le abra la puerta a objetivos más grandes.

EL EQUILIBRIO DE LA VERGUENZA

Los GT es la categoría reina. Lo era. El BOP(Balance of Performance) llegó para cargarse la categoría. Item más. Para manipular la categoría. Se quería un duelo Ford-Ferrari 50 años después de la victoria del gigante americano sobre la mítica marca italiana. Y lo tuvieron. Y muy interesante y emotivo. Y con emoción hasta el final. Pero demoliendo a la competencia y capándola antes de la carrera.

Ford, además, ha dado paso, consentidamente, en una dirección errónea para la categoría. Algo que la puede dinamitar y hacer que haya desbandada. ¿Quieren duelo Ford-Ferrari? Pues que les dejen inscribir 6 coches por marca, porque igual no completan inscripción.

Afortunadamente, está habiendo críticas, tirones de orejas y broncas brutales a los responsables de tamaño despropósito.

Dirk Muller, Hand y el local Bourdais devolvieron la gloria a la marca del óvalo. Aunque hay reclamaciones puestas e igual tenemos sorpresas en los próximos días. Eso sí, Ferrari tuvo la consolación  de saber que tiene un coche competitivo y de haber ganado la categoría GT amateur con doblete.

BOX 56

Frederic Sausset, con amputaciones en sus 4 miembros, se embarcó en un proyecto con un Morgan de LMP2. Las modificaciones consistían en que Frederic accionaba el acelerador y el freno con sus muslos y su brazo derecho iba sujetado directamente al volante. A la vez, mantenía los pedales normales para sus compañeros de equipo.

Que por primera vez un coche del BOX 56 finalizara la carrera, es un hito histórico. Pero es que además, Frederic fue capaz de rodar en tiempos más que decentes. Era metido y sacado del coche con una polea. Y sí, sus gestos de dolor eran evidentes, pero la emoción y las felicitaciones por llegar a meta compensaron un esfuerzo titánico. Esfuerzo que vuelve a dejar patente que la tecnología unida al deseo, tira casi todas las barreras.

Las felicitaciones y los deseos de haber visto a Toyota en el primer escalón del podio, no eran gratuitas u obligadas. Eran declaraciones sinceras. Nadie quisiera llegar hasta el punto de dolor que ha alcanzado Toyota en su historia en Le Mans. Pero lo de esta edición llegó más allá del cualquier dolor conocido.

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