Bendita velocidad que nos mantiene cautivos para darnos la libertad
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PERFIL

Nací en Madrid y con 9 años me estrené en un Rallye RACE de España en un tramo forestal entre Hoyo de Pinares y Cebreros.

Con la F1 en el Jarama en 1974.

Desde muy pronto haciendo radio y colaborando como redactor y fotógrafo en varios medios.

En los 2000 varias colaboraciones, redactor en Grand Prix International, comentarista F1 en COPE y de Motorsport en MARCA TV.

Espero que lo disfruteis.

Charly

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Archive for the ‘relatos’ Category

SÍNDROMES

Domingo, Noviembre 28th, 2010

GANADOR EN EL CONCURSO DE RELATOS ASOCIACIÓN M-50

SÍNDROMES

Juan y Miguel trabajaban en la misma oficina. Una oficina moderna sin ventanas que abrir ni puertas que cerrar. Con altas paredes de cristal ahumado que dejan pasar cierta realidad y un revestimiento de plomo que deja pasar la luz pero no el calor del sol. La puerta de entrada está en un vestíbulo que impide que cuando se abre ésta haya corrientes de aire. Todo ese aire se recicla a través del sistema de ventilación, siempre y cuando no haya una rubia gilipollas que lo apaga porque, indefectiblemente, tiene frío en verano y calor en invierno.

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OTOÑO, ¡QUÉ GOZADA!

Jueves, Octubre 8th, 2009

Ayer los heraldos otoñales avisaron de la llegada del otoño, temprano, muy temprano.
Hacía calor pero poco a poco el cariz del día cambio. El viento cobró vida, las nubes se espesaron y las tormentas llegaron. En una palabra, el día se revolvió.
Tiempo revuelto. Otoño. Qué gozada. La mejor época del año.
El viento campaba por sus respetos, ululando, meciendo o alborotando los cabellos.
Las primeras hojas volaban arrastradas y las primeras gotas de lluvia caían con fuerza.
Otoño, qué gozada.
Otoño del me pongo y me quito.
Otoño de paseos por el bosque.
Otoño de vistas ocres y rojizas irrepetibles
Otoño de olor a húmedo y tomillo.
Otoño de sonidos ventosos jugando con los árboles.
Otoño de nubes veloces surcando el cielo
Otoño de cambios rápidos, de sol y lluvia.
Otoño de nieblas profundas y silenciosas.
Otoño de sabor a castañas crudas, cocidas o asadas.
Otoño de busqueda de setas.
Otoño de hojas muertas.
Otoño de fríos templados.
En una palabra. Otoño. Qué gozada.

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

Martes, Diciembre 16th, 2008

ACCESIT CONCURSO DE RELATOS 2008. ASOCIACIÓN CULTURAL M-50

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

Siempre había vivido fascinado por la Luna. La reina de la noche le atraía y pasaba horas y horas observándola desde que salía hasta que se ponía, de día o de noche. Algo le frustraba. Nunca cambiaba su cara. Recordaba aquel disco de Pink Floyd titulado “La cara oculta de la Luna”.

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PANTALÓN

Jueves, Agosto 30th, 2007

Accesit en el Concurso de Relatos Asociación M-50 2006

Era un niño travieso. Más que eso, había un punto de maldad en él impropia de un niño. Siempre había sido un gallito pero un tirilla. Llegado el momento, la bravura le tiraba hacia delante, a un inevitable suicidio. En todas las peleas salía perdiendo por su falta de fuerza. No era nada conformista y siempre encontraba las vueltas para salirse con la suya.

Un día heredó unos pantalones vaqueros de sus tíos. Sin ser una familia que pasara calamidades, no venía mal ir recibiendo ropas de los mayores. Ya tenía unas botas de fútbol preparadas para cuando su pié tuviera la talla adecuada.

Aquellos vaqueros eran típicos de mediados de los 70. Vaqueros de un azul claro extraño y los bajos en forma de campana. El niño los miraba con desprecio. Ni él mismo sabía si por el color o la forma tan rara de la parte inferior. ¿Como jugaría al fútbol con ellos o montaría en bicicleta?

Tras dos días con ellos alguna mofa, aunque menos de las que pensaba, toco aguantar. Pero no había manera. ¿Como le robaría algún beso furtivo a una chavala si alguna se había reído del modelito? Tenía que buscarse una excusa para quitárselos de encima.

No valía la de ensuciarlos de mala manera. Para esas cosas siempre había sido cuidadoso y mamá no habría tragado. No encontraba la manera y el pantalón, además, tenía la habilidad de secarse con facilidad. Pocas veces pasaba más de un día sin él.

Un día tras ser desalojados de la calle por ruidosos, las explosiones de mezcla de leche de burra con azufre eran memorables, se fueron a uno de los descampados fuera del pueblo.

Prepararon la sempiterna fogata y echaron el azufre que les había sobrado. El magnetismo que provocaba la llama azul del azufre era irresistible. Allí estaban admirando la errática candela cuando otra bronca les sacó de su abstracción. Él decidió pisar el fuego para apagarlo. Varias gotitas de azufre encendido volaron a los bajos del pantalón creando unas artísticas quemaduras. Si hubiera tenido margaritas cosidas, lo único que le faltaba al hortera diseño, habría sido el complemento perfecto.

Consternación era poco para definir sus sentimientos. Camino de casa buscaba cualquier excusa para retrasarse. Qué sería peor: ¿haber quemado el pantalón o el hecho de haber encendido una fogata?

Su severa madre no tuvo miramientos y sopesó por igual ambas acciones. Algún azote y dos días castigado. Pero el castigo tenía su parte dulce. Se había librado del pantalón. Sin querer hacerlo la suerte le había librado de aquella horrible tela, de su color y de sus formas. Quizá podría volver al ataque con las chavalas. Ya no le molestaría al correr con el balón e incluso no tendría que ponerse una goma para montar en bici. Todo era perfecto. El castigo se sobrellevaba con el solo hecho de imaginar la visión del pantalón hecho trapos.

Pasaron los dos días de castigo, que toreando a su madre y con la ayuda de su abuela habían sido muy llevaderos, y se fue a la cama. Mañana sería otro día.

Cuando se levantó no daba crédito a sus ojos. Allí, a los pies de la cama, perfectamente planchado estaba el pantalón con su horrible color. No podía ser. Su madre le había metido la tijera y los había convertido en unos pantalones cortos al uso. Al uso excepto por el color. Era Semana Santa y el calor ya hacía estragos.

UN JABALÍ LLAMADO “EL JARO”

Viernes, Junio 15th, 2007

No se si serías un macarra de ceñida piel. Dadas las costumbres de moveros juntos seguro que eras un pandillero tatuado y suburbial.

Tu escuela fue el Monte del Pardo. Seguramente no eras el guapo del grupo y te fuiste a buscar la vida ribera del Manzanares abajo. No creo que fuera un Bugatti el que te comiera la moral pero acabaste rindiendo culto a Morfeo en un pequeño parque.

No se si ibas desarmao pero la muerte en una esquina te esperó. Dos dardos no pudieron contigo y te metieron seis tiros descaraos para luego desangrao, ingresarte en el zoo.

No pudiste decir nada antes de palmar. Pero no te preocupes, si tienes dudas. Sí, te sacaron en televisión.

Gracias maestro Sabina.

El otro día abatieron a tiros a un jabalí en Madrid.