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EL ‘TONTO’ FIGNON

Sábado, Agosto 1st, 2009

Hoy va la cosa de ciclismo, y mira que lo siento, para mal. Tras otro ímbécil’ como Astarloza sale El Tonto Fignon. He de reconocer que fue un ciclista que nunca me cayó bien. Quizá porque fue la bestia negra del ciclismo español, en parte. Quizá porque era más bien una sanguijuela, bastante. Quizá por sus maneras mafiosas en el pelotón, seguro. Maneras que ante la publicación de un libro autobiográfico van a empezar a aflorar y no le van a dejar muy bien parado. Aunque como buen francés orgulloso se la traerá al paíro.

VUELTA 87
El Tonto Fignon se ha descolgado diciendo que el equipo Café de Colombia les ofreció a cada uno de los componentes del Systeme U 30.000 francos por no atacar al ‘jardinerito’ Herrera en las últimas etapas de la Vuelta a España 1987.

Suponiendo, que ya es mucho, que fuera verdad no le deja en muy bien lugar. Ni a él ni a sus compañeros. Suponiendo que sea mentira, lo más probable, le deja en muy mal lugar ahora. Resumiendo. Si le deja mal entonces le va a repercutir ahora. Y si le deja mal ahora…Tonto, tonto, tonto.

Eso obviando que lo que hace es desmerecer, no sé qué le habrán hecho los colombianos y en especial sus ciclistas, el triunfo de uno de los más grandes ‘grimpeurs’ de la historia.

DOPING
Otra cosa es que haya reconocido que hizo una etapa del Clásico RCN bajo los efectos de la cocaína, éramos jóvenes y despreocupados se llamael libro -aparte de unos imbéciles habría que añadir-, en una época, principio de los 80, en que el dopaje no era ni tan detactable ni tan perseguido como ahora.
Ua vez más éste racista desvergonzado, éste mafioso del pelotón, algún ‘compañero’ acabó en la cuneta empujado porque había osado atacarle, éste poderoso ciclista que reventó a Gorospe en Serranillos, y de paso a Hinault, sale en los medios por algo malo.
Yo, para compensar, me vuelvo a acordar del Tour del 89. De cómo lo perdió a manos de otro ‘pájaro’ como Lemond, otra sanguijuela de cuidado, en la última etapa chafándoles el fiestorro en los Campos Eliseos.
Fignon, que tonto eres. Como siempre.

OTRO IMBÉCIL MÁS…Y VAN…

Sábado, Agosto 1st, 2009

Mikel Astarloza, ha dado positivo por la EPO de toda la vida. Sí, suena increible. Queda el contraanálisis pero estas cosas no fallan. Máxime con la sensibilidad que hay con el dopaje.
Astarloza es otro imbécil más al que han cazado en un control sorpresa anterior al Tour. Insisto. Con la EPO de toda la vida. No una de nueva generación, no.
Pero eso parece darle igual al responsable del equipo, Miguel Madariaga, que sale con toda la cara del mundo a decir que los resultados del Tour no se discuten. Hombre, no los discute él. faltaría más. Hace poco fue Landaluze, Mayo también cazado igual que Peña, Del Olmo y González. Los precedentes son para salir corriendo. Pobrecitos. Salvo Landaluze todos niegan haberse dopado pero las pruebas ahí están.
Me da asco oir y leer que el futuro del único equipo español, español para lo que quieren porque ningún corredor fuera de las Vascongadas puede correr allí, está en el aire y pende de un hilo después de esto. Es como lo del Bilbao en fútbol pero en ciclismo. Debe ser la discriminación positiva. Discriminación que además jaleamos, ¿verdad Carlos de Andrés?, volviéndonos locos en televisión cuando el nuevo ‘imbécil’ ganaba una etapa en el Tour. Mientras hay que aguantar las pintadas de los hijos de puta de siempre a favor de los asesinos y sus reivindicaciones viles, aparte de que nos sigan volando a fuerzas de la autoridad por los aires. Pero sobre eso no gritamos indignados, no. Nos callamos como putas, ¿verdad Carlos de Andrés?
Ahora son todos lloros por el futuro del equipo. Sobre todo por la situación política del País Vasco.
Que se cuiden mucho de echar la culpa al Gobierno Vasco si el equipo desaparece. Las culpas a los tramposos y a sus responsables que lo han permitido. A nadie más.

OTRA IMBÉCIL

Lunes, Agosto 11th, 2008

Maribel Moreno, otra imbécil que se une  al grupo de tramposos del ciclismo. Qué pardilla, que inconsciente y que asco. ¿Cómo es posible que sigan pensando que van a poder meterse para el cuerpo lo que sea y que no los van a pillar?

Ya va siendo hora de que, sea el deporte que sea, se sancione a perpetuidad. Sin miramientos. Son tramposos, ¿no? pues los tramposos iban al Misisipi con una piedra al cuello. No queremos tramposos en ningún deporte. Y como muchos siguen sin querer entenderlo, no cabe más que la mano dura. Perpetuidad.

Esto ha puesto la carnaza a tanto malnacido que ahora no para de echar mierda sobre España. Gracias imbécil. Pero Samuel Sánchez, por ejemplo, ha pasado cuatro controles desde que está en Pekín. Así que limpio está limpísimo. Quien quiera seguir atacando, ¿eh? McQuaid -bastardillo australiano que cada día pinta menos y necesita de la mierda para salir en los papeles-, que lo haga. Pero que le follen.

Y al Sr. Lissaveztky hay que hacerle alguna puntualización. Está muy bien querer llegar hasta el final y que la imbécil diga quien le ha dado la EPO. Pero Don Jaime, copón, no me nombre usted a la Operación Puerto porque ahí sigue abierta y no se ha llegado hasta el final. Así que primero lave usted su casa, y luego ya iremos a lavar la de la imbécil.

La imbécil se la ha metido sin vaselina. Y si no va siendo hora de jubilar el laboratorio que se usa y contratar a otro, al menos que sea competente.

‘COGLIONI RICCO’

Domingo, Julio 27th, 2008

Al final, por si alguien lo dudaba, el imbécil de Riccardo Ricco ha reconocido que sí, que tomó una sustancia que todos sabíamos.
Ahora lo reconoce pero en su momento no tuvo el más mínimo rubor en considerarnos a todos tontos de los cojones al afirmar que no había tomado nada.
Siempre es la misma cantinela y ya está bien. Por supuesto que la presunción de inocencia es vital. Pero hoy el propio tramposo ha reconocido que no ha pedido el contraanálisis. ¿En qué quedamos Riccardo? Tú si que has quedado como un tramposo a erradicar. Igual va siendo hora de que las sanciones por dopaje sean a perpetuidad.
Ahora se arrepiente de las consecuencias fatales que ha tenido para el equipo su positivo. El Saunier Duval, si alguien no lo remedia, deja el pelotón. Eso es lo que ha conseguido este ‘coglioni’ con su actitud.
Ya es hora de dejar de compadecer a estos trileros indeseables que juegan con su futuro, el de sus compañeros y con todo el deporte.

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” ME SIENTO ENGAÑADO Y TRAICIONADO”

Lunes, Junio 9th, 2008
Este artículo publicado por uno de los más grandes atletas de todos los tiempos, deja con una crudeza extrema bien a las claras el estado del atletismo y del deporte en general por causa del doping. Quien tenga dudas de quien va por delante, si el tramposo o la ley. Creo que Michael Johnson se lo va a dejar muy claro.
ME SIENTO ENGAÑADO Y TRAICIONADO
La semana pasada, mi antiguo compañero de equipo, Antonio Pettigrew, testificó en el juicio por perjurio de Trevor Graham y reconoció que había consumido HCH (hormonas del crecimiento) y EPO (eritropoyetina) entre 1997 y 2001. Me lo comunicaron hace unas semanas, cuando la fiscalía hizo pública la lista de testigos llamados a declarar, junto con lo que se esperaba que cada uno de ellos argumentase.
La noticia de que se esperaba que Antonio declarase haber consumido drogas para mejorar el rendimiento me impactó como ninguna otra historia relacionada con drogas. Durante estos últimos años he oído tantas noticias sobre atletas que no juegan limpio que llega un momento en que ya no me sorprendo.
Pero ésta es diferente… Se trata de alguien a quien yo consideraba mi amigo. Los dos entramos en el mundo de la competición internacional y profesional casi al mismo tiempo y, aunque en ocasiones competíamos el uno contra el otro en la misma prueba, desde el primer momento nos hicimos amigos y nos profesamos un respeto mutuo.
Al haber admitido Antonio que consumió sustancias prohibidas entre 1997 y 2001, es muy probable que se cuestionen tanto los récords obtenidos por Estados Unidos en las pruebas de relevos de 4×400 metros como las medallas conseguidas durante ese periodo de tiempo. Yo competí con Antonio en relevos de 4×400 metros en los Juegos Olímpicos del año 2000 y también establecimos juntos el récord mundial de 4×400 metros en 1998.
La medalla de oro olímpica de 4×400 metros del año 2000 ya se había cuestionado anteriormente, tras la noticia de que otro compañero de equipo, Jerome Young, había dado positivo en un control antidopaje en 1999. Sin embargo, fue exonerado antes de las pruebas de selección para el equipo olímpico de EE UU, del que entró a formar parte. Solamente corrió en la ronda eliminatoria de los relevos en Sidney, pero yo nunca estuve de acuerdo con que se nos retirase la medalla, puesto que habíamos cumplido todas las normas y él había sido exonerado antes de formar parte del equipo olímpico. Por eso dije entonces que no renunciaría a mi medalla.
En aquella época, Antonio y yo hablamos por teléfono del tema en alguna ocasión, de lo terrible que era y de lo injusto que sería que nos retirasen nuestras medallas. Estábamos de acuerdo en que teníamos que luchar por evitarlo. Ahora pienso en aquellas conversaciones y me sorprende que me pudiese hablar sobre esto sabiendo todo el tiempo que era culpable y que, en todo caso, la medalla estaba contaminada.
Desde que comenzaron los escándalos por el uso de sustancias estimulantes, hace unos seis años, yo siempre he defendido este deporte a capa y espada. He señalado que en el mundo del atletismo se controla a los atletas mucho más que en cualquier otro deporte. He hablado de que hay una política de tolerancia cero y de lo injusto que es que, por querer tener un mayor nivel, este mundo se haya convertido en su propia víctima.
He tratado de hacer ver que los propios medios de comunicación, a los que no les importa en absoluto que se haya batido un nuevo récord mundial de los 100 metros, jamás perderían la oportunidad de dar una noticia sobre un atleta de triple salto, prácticamente desconocido, que ha dado positivo en un control. Pero ahora me doy cuenta de lo ingenuo que he sido.
Dije que no me creía la excusa de los atletas que decían verse obligados a consumir sustancias estimulantes porque sus contrincantes también lo hacían. Y sigo sin creérmelo, aunque ahora me doy cuenta de que la mayoría de los atletas que consumían esas sustancias probablemente sabían quién más lo hacía. Puedo entender cómo un atleta llega a pensar que tomar drogas es el único camino para derrotar a otros atletas que también las consumen.
También dije en algún momento que no me creía la excusa de que los entrenadores incitaban a los atletas a consumir sustancias prohibidas y me puse a mí mismo como ejemplo afirmando que, ni durante los cuatro años que competí en la categoría júnior ni durante los 11 años que competí como atleta profesional, nadie me había incitado nunca a consumir sustancias prohibidas. Ahora me doy cuenta de que, al elegir a Clyde Hart (mi entrenador de toda la vida) por su reputación de persona honrada e íntegra, evité involucrarme en el lado sucio y deshonesto del deporte y de que no todos hemos tenido la suerte de tener un entrenador con una reputación, una conciencia y una rectitud moral ejemplares.
Estoy profundamente decepcionado con Antonio y con el mundo del atletismo. Ahora me doy cuenta de que, en este deporte, ha habido un gran número de atletas y entrenadores que han hecho trampas, utilizando atajos, y de que muchos de ellos sabían quiénes más lo estaban haciendo. Sin embargo, no tengo intención alguna de abandonar este deporte ni a las jóvenes promesas del atletismo, entre las que se encuentran Jeremy Wariner, Allyson Felix, Tyson Gay, Christine Ohuruogu, Usain Bolt o Asafa Powell. Yo continuaré apoyándolos, pero la diferencia es que ahora puedo entender de verdad que algunos de sus propios seguidores pueden dudar en hacerlo. No puedo culparlos por ello. Y esto es un enorme problema para el Comité Olímpico Internacional, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo y el mundo del atletismo en general.
Es también una gran responsabilidad para la Agencia Mundial Antidopaje porque muchos de los atletas que ahora han tenido que admitir que usaron sustancias prohibidas nunca han dado positivo.
En cuanto a la medalla de oro que gané conjuntamente con Antonio, Alvin y Calvin Harrison, que han admitido haber consumido drogas o han dado positivo en las pruebas antidopaje desde que ganamos la medalla en el año 2000, estoy seguro de que más de uno querrá que la devolvamos. No sé lo que sucederá con este intento, pero sí sé que la medalla no se ganó limpiamente y que, por lo tanto, está contaminada. Por eso la he retirado del sitio donde guardo mis medallas. No merece estar allí. Y yo tampoco me la merezco.
Por eso, aunque me resulte duro, tengo intención de devolverla al Comité Olímpico Internacional. Ya no la quiero. Me siento engañado, traicionado y defraudado.
mjohnson