APUNTES DE MÓNACO 2019

LA TELEDIRECCIÓN
En el primer GP tras la muerte de Niki Lauda, no está de más comparar la victoria del austriaco aquí en 1975, con la de Hamilton este año. Ambos con problemas, muy distintos sí pero problemas, y ambos solucionándolos de manera distinta con igual resultado.
En 1975 Niki Lauda ya casi era uno con su 312 T, con caja de cambios transversal. Pero hasta ese momento los motores Ford habían dominado las 4 primeras carreras de la temporada, incluyendo la trágica de Montjuich dos semanas antes.
En Mónaco Niki estaba bajo presión. Él se la había metido al equipo desde el primer momento en el invierno de 1973. Y también tras el desastroso final de temporada con 5 abandonos, tres por avería mecánica. Sabiendo que el coche era bueno, la presión había pasado al austriaco. Dos sextos, un quinto puesto y un abandono era un bagaje casi desastroso en el principio de temporada.
De momento se quitó mucha de ella con una gran pole, casi 7 décimas más rápida al menos que el resto. Una vuelta sobrevolando el trazado del Principado. Durante la carrera, que empezó con el circuito mojado, no dio mucha opción a los rivales. Sacando lo mejor de su 312T amasó una buena ventaja junto a Peterson y Pryce. Éste fue el primero en parar cuando la pista empezó a secarse. Lauda no dudó y paró en la siguiente vuelta. Peterson esperaría una más, pero un fallo de uno de los mecánicos, se le cayó una tuerca, le retrasó. Quedaban dos tercios de carrera, 51 vueltas.
El nuevo segundo clasificado era el campeón del mundo, Emerson Fittipaldi. 15 segundos les separaban. Fittipaldi atacó. Lauda respondió y en la vuelta 50 llevaba la diferencia hasta los 20 segundos. Fittipaldi no podía con el ritmo del de Ferrari que en la vuelta 25 acumula 25 segundos. Pero entonces el motor V12 del Ferrari dio un aviso.
En la vuelta 58 Fittipaldi empiezó a rodar más rápido. El motor de Lauda se estaba quedando sin presión de aceite. Quedaban 18 vueltas y el brasileño a 23 segundos. Su McLaren-Ford era el coche que rodaba más rápido y le quitaba dos segundos por vuelta al austriaco. Niki calculaba. A 12 de meta había 13 segundos. Llevaba un año sin ganar y ya era hora de hacerlo de nuevo.
CÁLCULO
Niki calculaba que podía perder 1 segundo por vuelta pero tenía dudas sobre si su motor aguantaríar cualquier mínima exigencia. Pero usando su maestría lo consiguió. Dos vueltas después once segundos les separaban. Quedaban 8 giros pero entonces se dio cuenta de que la carrera no iba a llegar a la totalidad de vueltas porque antes se cumplirían las dos horas. Eso le permitió levantar de nuevo y Fittipaldi llegó a ponerse a seis segundos con media docena de giros por cubrir. Pero en realidad quedaban tres.
La bandera a cuadros cayó para Lauda y Fittipaldi cruzaba a 2,7 del austriaco. La gestión desde el monoplaza, sintiendo el motor y cuidando de su enfermedad fueron claves. Su manejo de la diferencia de maestro, el control del tempo de la carrera, brillante. Lauda ganaría las dos siguientes carreras y nunca más miraría atrás en la general, consiguiendo su primer título con 5 victorias en el camino.
TELEDIRIGIDO
Lewis Hamilton también, como hizo Lauda en 1975, se sacó una vuelta extraordinaria para hacerse con la pole. El inglés voló en la zona de la Piscina. Dejando a Bottas con un palmo de narices y asestándole un golpe psicológico importante.
La gran decisión para Mercedes llegó en la vuelta 11 al salir el Safety Car. Provocado por un descontrolado Leclerc que quiso hacer historia con una gran remontada después de que Ferrari, en otro error grueso más, le dejara sin opciones en la Q al no sacarle a pista pensando que el tiempo era suficiente. En Mercedes, con 66 vueltas por delante, decidieron montar el neumático medio. Sus rivales, el duro. Fue una apuesta arriesgada. Pero muy pensada.
Primero porque había miedo sobre la capacidad para meter calor a la goma dura en la resalida. Lo que podía dejar a Hamilton a merced de Verstappen. Además, con la amenaza de lluvia, su goma más blanda se comportaría mejor que la dura de sus rivales. Pero había que hacerla durar. Porque Pirelli recomendaba unas 50 vueltas, que en la práctica podían ser 60. Pero hablamos de 67-68.
Para llegar así a meta, Hamilton tuvo que pilotar muy bien. Aún rodando casi 3 segundos más lentos de lo normal, fue capaz de abrir el hueco necesario hasta Loews, aunque no pudo evitar que Max se le emparejara varias veces, y en Portier. Allí Lewis conseguía una mejor aceleración con su neumático más blanda, que además no se enfriaba tanto en la bajada desde Mirabeau y cogía aire para la frenada de la chicane.
Pero tal y como pedía información una y otra vez desde la radio sobre el estado de sus gomas. Diciendo una y otra vez que no iban a durar. ¿Sin el apoyo de su ingeniero en el muro habría entrado a boxes de motu proio? Porque una opción buena podría haber sido tirar, abrir hueco y cambiar gomas de nuevo. Pero en cualquier caso, como Lauda en 1975, manejó la situación brillantemente para salir airoso y con una nueva victoria. Uno, Niki, lo hizo en solitario, sintiendo el coche y cuidándolo. Otro teledirigido casi a la décima en sus vueltas.
EL RESTO
El toque de Leclerc que provocó el Safety vino, como se ha comentado, del error de Ferrari el sábado. Verstappen llegó 2º pero terminó siendo 4º. Un ‘unsafe relesae’ del holandés en la parada le llevó a tocar a Bottas. Eso le costó dos puestos porque Vettel al final pudo acercarse dado el ritmo cansino de Hamilton, a pesar de problemas en su motor.
Lo que pudo haber hecho Verstappen fue parar, una vez cubierta la parada hasta Gasly, que le habría dejado pasar, y lanzarse a una remontada que habría dado mucho picante a final de carrera. Pasar a Bottas y a Vettel no habría sido fácil, pero con goma blanda era factible. Y en el peor de los casos seguirías siendo 4º. Pero en Red Bull, aquellos otrora osados, no quisieron arriesgar.
Excepcional Carlos Sainz que realizó unas maniobras en la primera vuelta antológicas que le reportaron la 6ª posición final. Da escalofrío que el incidente final entre Verstappen y Hamilton le podía haber dejado en 4ª plaza. El McLaren sigue para arriba y Carlos tiene que pilotarlo.
Desde el cielo Niki sonreía. Al fin y al cabo él rescató a Lewis cuando quiso fichar por Red Bull. Al igual que él en su día llegó al equipo que iba a dominar, Ferrari, y tras su retirada volvió a acertar con McLaren, su consejo al piloto y a la marca de la estrella, les ha convertido en un binomio de leyenda. Aunque sea teledirigido.
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