Bendita velocidad que nos mantiene cautivos para darnos la libertad
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PERFIL

Nací en Madrid y con 9 años me estrené en un Rallye RACE de España en un tramo forestal entre Hoyo de Pinares y Cebreros.

Con la F1 en el Jarama en 1974.

Desde muy pronto haciendo radio y colaborando como redactor y fotógrafo en varios medios.

En los 2000 varias colaboraciones, redactor en Grand Prix International, comentarista F1 en COPE y de Motorsport en MARCA TV.

Espero que lo disfruteis.

Charly

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Archive for the ‘Boxeo’ Category

ANGELO DUNDEE

Lunes, Febrero 6th, 2012

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EL ÁNGEL
Es difícil saber si cuando Angelo siguió a su hermano Chris a Nueva York y a Miami para ayudarle a representar boxeadores, lo hizo con el gregarismo de los hermanos pequeños hacia sus mayores o por una verdadera vocación.

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JOE FRAZIER

Domingo, Noviembre 6th, 2011

EL CAZADOR INCANSABLE
Joe Frazier está muy enfermo. Un cáncer de hígado está consumiendo a uno de los mejores pesos pesados de la historia. Junto a Ali y Foreman protagonizó varias de las peleas más duras de la historia del boxeo.
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EL MEJOR ‘LIBRA POR LIBRA’

Lunes, Abril 13th, 2009

‘SUGAR’ RAY ROBINSON

En pocas disciplinas son las opiniones tan unánimes como en el boxeo y en quien es su monarca indiscutible. Si preguntamos en el fútbol, arde Troya. Lo mismo con la F1. En el boxeo, con tantas categorías, que la casi unanimidad reine es insólito. Pero claro, no hablamos de un cualquiera. Ni siquiera de un boxeador con una buena racha. Hablamos de Walker Smith jr. Por ese nombre casi nadie le conoce. Pero seguro que por ‘Sugar’ Ray Robinson casi todo el mundo ha oído hablar de él. Como ocurre con genios como Pele, Fangio, Nicklaus, Carl Lewis, Merckx, aunque no te guste o conozcas un deporte, esos nombres sobrepasan todas las fronteras. ‘Sugar’ Ray es uno de ellos.

NOMBRE
Nació en 1921 en Black Bottom, Detroit. Sus padres trabajaban día y noche, casi literalmente, para llevar dinero a casa pero el alcoholismo de su padre llevó a la separación de la pareja. Tenía cinco años y se mudó con su madre y sus dos hermanas mayores a Nueva York. Las cosas les fueron mejor y, tanto él, como sus hermanas recibieron clases de baile. Ahí adquirió el joven Walker sus legendarios movimientos de pies. Eso le sirvió para, por unos pocos dólares, bailar en algunos teatros de Broadway en compañía de algunos amigos.
Unos años después la familia se mudaría a Harlem donde Walker tuvo su primera pelea. Después de haber sido retado a una carrera, que ganó, por el chaval más rápido del barrio, éste le pidió la revancha. Walker no se la dio porque argumentó que estaba cansado. Hubo amenazas y al final los puños volaron. El retador acabó sentado en el suelo con la nariz rota.
Warren Jones, compañero de Walker en el colegio, le invitó a conocer el gimnasio de su tío. Tras conocer a George Gainford, que se convertiría en su entrenador para toda su carrera, la vida de Walker cambiaría para siempre.
Gainford organizaba peleas por las noches y, con el consentimiento de su madre y la condición de que no peleara, Walker acompañaba a Warren.
Pero una de las veladas Warren no tenía pesos mosca suficientes y Walker se ofreció para pelear. El problema es que no tenía licencia de aficionado por lo que no podía subir al cuadrilátero. Para esas ocasiones Warren siempre tenía un paquete de licencias en el bolsillo. Escogió una a nombre de Ray Robinson, que se había retirado siete meses antes y que en ese momento trabajaba de camarero. Walker ganó el combate y recibió como premio un reloj de oro. Poco después cambiaba el reloj por diez dólares y el nombre por el de Ray Robinson.

‘SUGAR’
Siguió peleando hasta que expiró la licencia. El día de la renovación mantuvo el nombre. Tanto así que su entrenador le llamaba Robinson. Su carrera subió como la espuma. Ganó los New York Golden Gloves, el premio máximo amateur, y empezó a ser más que conocido. Ese conocimiento trajo aparejado el apodo por el que sería conocido. Peleando con un boxeador canadiense, invicto como él, consiguió el primer KO de su carrera. Un periodista de Waterton, New York, le dijo a George Gainford que tenía un luchador ‘dulce’ (sweet fighter). Una dama que estaba cerca apostilló. ‘Tan dulce como el azúcar’. El periodista en su crónica al día siguiente se refirió a Ray Robinson como ‘Sugar’. Había cambiado su nombre y ya tenía apodo. Quedaba pasar al profesionalismo. Dejaba detrás 85 peleas sin derrotas.

JAKE LAMOTTA
El 4 de octubre de 1940 ‘Sugar’ Ray disputa su primer combate como profesional contra Joe Echevarria en el Madison al que despacho por KO técnico en dos asaltos.  Dos años después, el 2 de octubre de 1942, se enfrentaba por primera vez con su más encarnizado rival. Jake Lamotta. El brutal combate, como todos los que mantuvieron, a diez asaltos le dejó la marca como profesional en 40 victorias por ninguna derrota con 29 KO. Destaca de esa pelea la diferencia de categoría entre uno y otro. Mientras Lamotta era un peso medio, Ray era un Welter. Casi 6 kilos de diferencia para Jake. La revancha significaría la primera derrota de ‘Sugar’ Ray en 41 peleas. El lugar, Detroit. Jake casi sacó a Ray del cuadrilátero en el octavo asalto.

La primera derrota como púgil fue ante Jake Lamotta

De nuevo a finales de 1945 se volvería a encontrar con Lamotta en una de las peleas más duras que se recuerdan en la historia del boxeo.
A finales de 1946 se proclama Campeón del Mundo del peso Welter al vencer a Tommy Bell por decisión unánime tras 15 asaltos. Mantuvo el título durante 5 años hasta 1951 para en éste mismo año proclamarse Campeón del peso Medio.
Lo hizo en la pelea conocida como ‘La Masacre de San Valentín’. De nuevo enfrente Jake Lamotta, Campeón en título. Pero ahora ‘Sugar’ Ray con el peso de la categoría. La paliza que recibió Lamotta es legendaria, tanto como era su mandibula de hierro. Luchando por no caer por KO por su primera vez en su carrera, Lamotta se agarró incluso a los calzones de Ray. En el asalto 13, Lamotta se revolvió sólo para encontrar un diluvio de golpes que hizo que el árbitro parara la pelea.

La Masacre del Día de San Valentín

‘Ray’ Sugar viajó a Europa y cometió la osadía de disputar seis combates en otras tantas semanas. Randy Turpin le birlaría el título en Londres a los puntos tras 15 asaltos.
Dos meses después derrotaría a Turpin por KO ténico en Nueva York.
Intentó incluso el título inferior de los pesados y fue derrotado por el calor. En las planillas de los árbitros, en el momento de abandonar en el penúltimo asalto, Ray iba por delante. Seis meses después se retiró.

CELEBRIDAD
‘Sugar’ Ray Robinson fue una celebridad. La gente pagaba dinero por simplemente verle pasar entre las cuerdas al entrar al ring. Su restaurante era uno de los más concurridos de Nueva York.
Pero el responsable de manejar sus finanzas le hizo un destrozo importante y se vio casi en la bancarrota.
Volvió a pelear en 1955 recuperando el título medio tras noquear a Olson en dos asaltos. Pero en su primera defensa cayó ante Fullmer. No se arredró y en la revancha recuperó el cetro que perdería de  nuevo  con Carmen Basilio. De nuevo repetiría la jugada ganando la revancha y perdiéndolo con Paul Pender. Un Pender que le derrotaría también en la revancha.
Peleó hasta los 44 años y el 10 de noviembre de 1965 tras perder con Joey Archer, se retiró definitivamente
Técnicamente era perfecto, no ha habido jamás un púgil más completo, con la velocidad fulgurante que atesoraba, con dinamita en ambos puños. Era capaz de asestar un KO retrocediendo. Peleaba en todas las distancias y acabó con la siguiente marca, 173 victorias, 19 derrotas y 6 nulos con 108 KO. Está considerado el mejor boxeador de la historia ‘libra por libra’.
El Altzeimer y la diabetes se lo llevaron el 12 de abril de 1989. Mientras pudo no se privó de nada. Recuperó su carrera como bailarín para dar un respiro a sus finanzas. En 1986 apareció por última vez en un acto público como  Padrino de boda. El novio. Jake Lamotta.

LA GRAN ESPERANZA BLANCA

Domingo, Noviembre 9th, 2008


Al principio de temporada haciendo un repaso a los equipos de F1, hice un comentario sobre Alonso denominándole la “Esperanza blanca”. Como hay mucho  indocumentado, yo el primero, imprudente, y con mucha tontería encima con la falacía de lo políticamente correcto, no me faltaron los mail incendiarios, llamándome racista y que poco menos que merecía ser desterrado a Spandau.
Vamos con la ‘Gran Esperanza Blanca’.

Año 1908. Un negro se convierte en el Campeón del Mundo de los Pesos Pesados. Su dominio en una “América Blanca” provocó debates encendidos y graves disturbios. Jack Johnson es uno de los mejores pesos pesados de la historia. Tras ganar el título lo mantuvo durante seis años. Se pasó por el arco del triunfo muchas de las prohibiciones que pesaban sobre los negros. Vivió como quiso y no aceptó nunca nada que no fuera la igualdad. Se convirtió en una amenaza para la sociedad y sentó bases que ayudarían después a mejorar las condiciones de los negros.
Jack era hijo de un antiguo esclavo y creció en condiciones de pobreza en Galveston, Texas. Estuvo poco tiempo en la escuela y pronto se dedicó a los duros trabajos en mercados cargando todo tipo de mercancía.
Su carácter y su técnica la fue puliendo en unas peleas entre negros, luchando de uno en uno, en el que ganaba el último que quedara en pie. Era una manera de ganar algunas monedas. Sólo los mejores conseguían dar un paso más allá.
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PROFESIONAL
Ese paso lo dio Johnson en 1897 ganando por KO a Jim Rocks el día que pasó al profesionalismo. Cuatro años después perdería su primera pelea contra Joe Choynski y a consecuencia de la misma acabaron ambos en la cárcel. Dos años después ganó el titulo, en un decisión dividida, de los pesos pesados para negros. El título lo defendió con éxito cuatro veces en dos años. En 1905 lo perdería en otro combate con decisión dividida.

LA OPORTUNIDAD
A pesar de cumplir con creces los requisitos para luchar por la corona mundial en esos años no se le dio la oportunidad. Simplemente por ser negro. Pero el clamor popular en parte y el pensamiento de que en 1908 ya habría pasado su mejor momento le hicieron lograr la oportunidad. Además el combate se celebró en Australia para evitar problemas con le ley en Estados Unidos. Hacia Sydney navegó Jack Johnson para enfrentarse a Tommy Burns. Se erigió un estadio para la ocasión y ganó por KO técnico en el asalto 14. Se había convertido en el primer Campeón negro de la historia de los pesos pesados.
La sociedad blanca no daba crédito y se sentía ofendida con las declaraciones de Johnson. No aceptaba las diferencias y el tratamiento que se le daba a los negros.

LA GRAN ESPERANZA BLANCA
La búsqueda de un púgil blanco que recuperara el honor que un ‘mono negro’ como se escribía en la Prensa, les había robado en ‘un golpe de suerte’, se convirtió en un caso de vida o muerte. “The Great White Hope”. En todos los sitios se clamaba por ese boxeador que devolviera el orden.
1909, Stanley Ketchel, Campeón de los pesos medios, sube a la máxima categoría para batir a Johnson. Asalto 12, Stanley conecta un golpe que da con Johnson en la lona. La multitud enloquece. Johnson se levanta y con su primer golpe deja KO a Ketchel. Para mayor escarnio, Johnson declaraba tras el combate que había acordado con Ketchel llevar el combate lejos. Y que se sintió traicionado y muy furioso cuando le golpeó.

JESS WILLARD
Tal era la desesperación blanca que convencieron a James Jeffries para que abandonara su retiro y accediera a pelear con un negro. Algo a lo que se había negado siempre. 4 de julio, Reno, Jeffries, tras 6 años de retiro, sube al ring. Las cámaras preparadas. Todo listo para restañar las heridas. Nade de nada. Aquello fue una demolición por parte de Johnson en toda regla. En el asalto 15 llegó el KO. Los negros en varias ciudades del país comenzaron a celebrar la victoria. Hubo muchos disturbios y fallecieron más de 20 personas. Las grabaciones de la pelea jamás se exhibieron.
Como por las buenas no podía ser se buscaron las vueltas por las malas. Estaba casado con una menor blanca, algo que escandalizaba en extremo a la puritana y racista sociedad americana, y fue acusado de sacar del estado a una menor para realizar actos inmorales. Esa menor era su mujer. Para evitar la prisión se marcho a Canadá y de ahí a Europa. En el Viejo Continente defendió su título dos veces en París.
En 1915 y con 37 años accedió a poner su título en juego en La Habana. El rival era Jess Willard. Un gigantón de más de dos metros. 25.000 espectadores se desplazaron para presenciar el combate pactado a 45 asaltos. La pelea fue de Johnson en los primeros 20 asaltos. Pero en el 26 un golpe claro de Willard le mandó a la lona. Jess le dejó hacer todo el trabajo, Johnson era un atacante nato, hasta que le agotó. Además el calor reinante era intenso.


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Siempre hubo sospechas de que se había dejado ganar para volver a Estados Unidos. Eso le había prometido el promotor del combate pero éste no cumplió. Tras 5 años vagando por México y España, Johnson regresó a Estados Unidos. Cumplió una condena de 8 meses, en prisión peleó cinco veces, y siguió boxeando. Con 50 años disputó sus dos últimos combates que perdió.
Con 68 años falleció en un accidente de automóvil. Antes se había divorciado de su mujer y se había casado con otra blanca. En España participó en espectáculos luchando con toros.
Su presencia fue muy incómoda pero aceleró la inevitable igualdad que nunca debió de dejar de existir. Muchos le consideran el más significativo atleta negro de la historia. En el peor de los casos se le puede considerar el pionero que abrió camino y los ojos al resto.

P.D. En su momento el término ‘Esperanza Blanca’ sí tenía connotaciones racistas. Hoy en día, afortunádamente, se usa para calificar a alguien que aparece como alternativa al poder establecido.
La portada de un periódico nacional, no recuerdo cual fue, con la foto de Obama con el pié, “La gran Esperanza Blanca”, lo explica por sí mismo. Simplemente fue grandiosa.

CHAVEZ vs TAYLOR. ¡QUE COMBATE!

Viernes, Diciembre 7th, 2007

Una noticia de la prensa deportiva de ayer me refrescó el recuerdo de uno de los mejores combates de boxeo que uno haya podido ver jamás. El boxeo en España pegó un subidón con la llegada de las televisiones privadas y de pago. De la mano de Tele5 y de Canal+ desde finales de los 80 y primeros de los 90 pudimos ver una de las épocas más productivas del boxeo mundial.
La noticia de ayer era que el hijo de Julio César Chávez, Julio César, podría luchar por la corona mundial del peso Superwelter. Julio César Jr., como se anuncia en los carteles, lleva 24 combates invicto con un sólo nulo. Ya se ha dejado ver, como decía la prensa, en el Madison y en los Casinos MGM o Aladdin. Su propio padre declara que le ha visto una mejora importante en los últimos combates, el último de todos contra Ray Sánchez lo que ya obliga a enarcar las cejas y pensar que ahí hay madera, y que le ve cada día más preparado. El camino no es fácil, Margarito, Mayweather o Hatton estarán en su camino. El año 2008 va a ser clave para su carrera.
“WHEN THUNDER MEETS LIGHTNING”
El recuerdo que me refrescó la noticia fue la pelea entre Julio César Chávez y Meldrick Taylor el 17 de marzo de 1990.
En ese momento el boxeo mundial estaba en estado de shock. Un mes antes se había producido la derrota de Mike Tyson a manos de Buster Douglas. Tyson había practicamente oscurecido a las demás categorías. Sin embargo el enfrentamiento entre dos campeones invictos, con estilos y personalidades completamente antagónicas, fue aprovechado por los promotores y la expectación fue enorme.
El cartel rezaba “When thunder meets lightning” (algo así como el trueno encuentra al relámpago o rayos y truenos) y la pelea se celebró en Las Vegas en el Hilton  Center. Sin anticipar nada hay que remarcar que la pelea fue una exhibición boxística al nivel de las que depararon en su día, Ali y Foreman, LaMotta-Robinson o Dempsey-Willard, con aciertos y errores tácticos, dureza extrema, entrega total y polémica, ésta que nunca falte.

http://blufiles.storage.live.com/y1pS7zdpFY6adn419RHFevv1fhn7mf2B6IWS4dYGJQqk3L1h0tIPuCst69orwp5Dy7zMd4xPb654fs

En un rincón estaba el “León de Culiacan”, un verdadero guerrero haciendo honor al pasaje del himno azteca. “El cielo un soldado en cada hijo te dió”. Ver la cara de Chavez escuchando su himno era intimidatorio.
Chavez llegaba con un record increible de 68 victorias(56 por KO) por 0 derrotas. La racha más larga para un boxeador en 80 años. El orgullo de México ponía en juego su título de los Welter de la WBC.
En el otro rincón un Campeón Olímpico en Los Angeles 1984. 25 victorias(14 por KO), 0 derrotas y un combate nulo. Taylor ponía en juego su título de la IBF.

Los estilos de ambos púgiles diferían como de la noche a la mañana. Chavez era agresivo, pegador, muy duro. Taylor era rápido de manos, escurridizo y con una técnica casi perfecta. Doce asaltos por delante debían de dar como victorioso a uno de los estilos. Tras la derrota de Tyson, de éste combate se podía decir que saldría el mejor boxeador del mundo libra por libra.
PRIMER ASALTO
Sonó la campana para comenzar el primer asalto con la multitud mayoritariamente apoyando a Chavez. La primera sorpresa fue la táctica que adoptó Taylor. En vez de bailar alrededor de Chavez no tuvo reparo en intercambiar golpes con su mortífero rival mexicano. Más sorprendente aun fue que cada golpe de Chavez era respondido por tres del norteamericano. Así trancurrió la pelea hasta la mitad del combate.
Aunque el quinto asalto fue descomunal. Ambos boxeadores hombro contra hombro, como si estuvieran luchando en una cabina de teléfonos. Eso era territorio favorable a Chavez, pero fue Taylor el que aparentemente sacó ventaja de la situación. Taylor mandaba en las cartulinas de los jueces. Chavez parecía desarbolado y Taylor dominando a placer. Pero no era así. La táctica de entrar al cuerpo a cuerpo estaba empezando a pasar factura a Meldrick. Sus ojos estaban muy hinchados y tenía un profundo corte en su boca que no paraba de sangrar. Tenía que tragarse su sangre continuamente. Ese era el sabor de su victoria hasta ese momento. Había contenido como podía a Chavez con golpes al límite de la legalidad en la cintura del azteca.  Pero se sentía cansado y no se notaba tan fresco.
“BÚFALO”
Cuando Chavez volvió a su rincón tras sonar la campana que marcaba el final del sexto asalto, estaba confuso -que no derrotado- y no sabía qué hacer. En la esquina le esperaba su preparador, el gran José “Búfalo” Martín Muñoz. “Búfalo” le pegó el primer puyazo. “Vamos Julio este round lo hemos perdido y no le podemos perder ninguno mas!, ¡tire golpes con el!. Usted es mejor que él, Julio¡, ¡no tiene que demostrarle nada, tire golpes¡ ¡¡tire golpes hasta que se caiga de culo ahí¡¡ ¡no espere nada Julio, tire golpes! ¡está creciéndose y no le hace nada ¡”. Chavez volvió a presentar pelea en la cabina de teléfonos y Taylor aceptó. De nuevo la misma tónica.
Por cada golpe de Chavez, Taylor respondía con más. Pero las bombas de Julio iban cobrando su peaje y la cara del norteamericano estaba muy desfigurada. Parecía una cuestión de tiempo que Taylor diera señales de flaqueza.
NOVENO ASALTO
Los cuatro últimos asaltos fueron de una tensión y una emoción extremas. Otra de las perlas de “Búfalo” ese día fue pedirle a su asistente que le echara agua en los huevos a Chavez. Y una instrucción que dio la vuelta al combate. “Saca las manos a la vez que él¡ ¡cómete tres golpes y mete la derecha!” y después apeló al orgullo.
“Julio, esta usted muy parado ¡échele corazón! ¡Hágalo por su familia! ¡¡Esta se nos ha puesto fea pero le vamos a poner los cojones ahí!, ¡tire todo lo que tenga¡ ¡¡¡tire lo que tenga por el amor de dios¡¡¡ ¡tire lo que tenga!. ¡¡Usted es grande!! ¡¡Vamos arriba!!”
Al comienzo del noveno asalto Taylor se dedicó a controlar pero en la segunda mitad del mismo Chavez le lanzo varias manos que habrían tumbado a un elefante.
golpe
De nuevo Chavez vuelve confundido al rincón. Parece no haberse dado cuenta de que el norteamericano no es el mismo del principio. Ha encajado más golpes de lo normal y no está tan ágil. También recibió Taylor un aviso de Richard Steele por golpear por debajo del cinturón.
“Búfalo” le grita que ese es el hombre que quiere ver. “Un esfuerzo más, por tú familia, tú eres más macho que él”.
La cosa seguía muy fea para Julio César y sólo el KO le libraría de la derrota al seguir muy por detrás en las puntuaciones de los jueces. Los asaltos diez y once fueron brutales. Los golpes de Chavez empezaban a dejar claro el daño que hacían en Taylor. Pero éste seguía devolviendo sus combinaciones. Chavez ganó ambos parciales. Es más, Taylor dio muestras de estar ‘groggy’. Al sonar la campana, desorientado, se fue detrás de Chavez hacia el rincón equivocado. El árbitro le corrigió y acompañó a su rincón.
“POR SUS HIJOS”
El rincón de Chavez le dió el último empujón. “Julio tienes que jugartela este round. ¡Mete golpes arriba! ¡¡Por tu familia, por tus hijos Julio!! Tu le puedes noquear todavía, eres más fuerte, tu puedes más que él”. La voz rota y casi desesperada de Martín “Bufalo” resonaba a travás de la televisión. Chavez miraba a Taylor esperando a la campana. El norteamericano levantaba su mano derecha sintiéndose ganador.
Sorprendentemente, Chavez no se va como un poseso hacia Taylor. Le va castigando quirúrgicamente con buenos golpes mientras le va encerrando. Taylor sigue devolviendo combinaciones pero ya no es preciso. En una de ellas cae al suelo tras fallar uno de los golpes. Sus muestras de cansancio son tremendas.
Con menos de medio minuto en el reloj, Chavez conecta un golpe perfecto en el mentón de Taylor. Todo lo que tenía que haber hecho Meldrick era mantenerse fuera del alcance de Chavez. Sus piernas flojearon por primera vez.
VEINTICUATRO SEGUNDOS
Taylor se defiende atacando cuando sus piernas le responden tras la bomba nuclear encajada. Encierra a Chavez en el rincón neutral pero el mejicano sale perfectamente de la situación por su derecha. Acto seguido lanza una combinación izquierda-derecha-izquierda-derecha de la que sólo el último golpe hace contacto. Pero éste es tan claro y diáfano como demoledor.
Dieciséis segundos quedaban en el reloj cuando Taylor besa la lona. Levanta su mano derecha y se ayuda de las cuerdas para levantarse. Steele ya está por el cinco en la cuenta de protección. Quedan diez segundos. La campana va a salvar a Taylor. El árbitro completa la cuenta y le pregunta a Taylor. El norteamericano hace un gesto casi inapreciable. El árbitro le vuelve a preguntar y no obtiene respuesta. Steele mueve sus brazos indicando que no puede continuar. Dos segundos quedaban en el reloj. Los comentaristas no se lo creen. La multitud ruge ante la victoria de su ídolo.
Dos segundos separaron a ambos púgiles de la derrota o de la victoria pero ambos entraron en la leyenda del boxeo.
La decisión fue muy contestada. Unos argumentaron que con dos segundos no se debió de parar el combate nunca. Otros, que la decisión del árbitro no puede estar pendiente del tiempo que queda.
Lo primero en lo que pensó Chavez fue en dar la revancha al rival que más difícil se lo había puesto en su carrera.
Pero Taylor nunca volvió a ser el mismo. El castigo que recibió fue salvaje, tuvo que ser ingresado en el hospital al orinar sangre tras el combate, y en la revancha cayó por KO en el octavo asalto. Subió de peso pero Chavez evitó esa categoría superior lo que pudo.
Fue la pelea de la década de los 90 y una de las más grandes de la historia. Inolvidable.