
No sé que escribir. Entre la F1 y el fútbol me siento derrotado. Por otra parte no me apetece encontrarme con una querella de la panda de ladrones que nos gobierna, juzga y roba con total impunidad. Y por otra habría que ponerles a caldo.

No sé que escribir. Entre la F1 y el fútbol me siento derrotado. Por otra parte no me apetece encontrarme con una querella de la panda de ladrones que nos gobierna, juzga y roba con total impunidad. Y por otra habría que ponerles a caldo.

El Consejo Mundial de la FIA se ha reunido hoy en Ginebra y, más allá de las consideraciones, han tomado muchas decisiones que van a volver a cambiar la cara de la F1 para el año que viene. En general se vuelve a provocar una serie de gastos. Justo lo que se lleva tiempo diciendo que hay que limitar.

EL VALOR DE LOS LIBRES
Asombrosa carrera la que nos brindó la F1 en Montreal. La vuelta al Gilles Villeneuve ha sido sublime y nos ofreció un espectáculo estratégico y táctico impredecible, amén de mucha lucha entre los favoritos. Un GP que ya recordaremos por siempre.

De nuevo Hamilton volvió a ser el protagonista de un incidente saldado con una reprimenda y, eso sí, el aviso al resto de que no lo repitan en un futuro.

Todo transcurría con más o menos calma para Jean Todt y la FIA. Había conseguido el Presidente alejar y alejarse de los modos y formas del nefasto Mosley. Se habían dado pasos, casi todos, en buenas direcciones. Pero como pasa siempre que algo va bien, viene alguien a fastidiarlo.