Bendita velocidad que nos mantiene cautivos para darnos la libertad
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PERFIL

Nací en Madrid y con 9 años me estrené en un Rallye RACE de España en un tramo forestal entre Hoyo de Pinares y Cebreros.

Con la F1 en el Jarama en 1974.

Desde muy pronto haciendo radio y colaborando como redactor y fotógrafo en varios medios.

En los 2000 varias colaboraciones, redactor en Grand Prix International, comentarista F1 en COPE y de Motorsport en MARCA TV.

Espero que lo disfruteis.

Charly

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DAYTONA 500 1967

Jueves, Febrero 16th, 2017
FORASTERO
Se cumplen 50 años de una hazaña que levantó ampollas en la NASCAR y en su cerrado mundo. Desde los equipos, los pilotos e incluso la prensa, se pusieron todo tipo de zancadillas a Mario Andretti para que no tuviera, siquiera, opción a ganar. Probablemente en su momento no traspasó, o no tuvo la importancia que ha adquirido con el tiempo.
Seguro que como motivo de las Daytona 500 habrá efemérides, artículos y demás haciendo referencia a lo ocurrido hace 50 años en el mismo óvalo. 1967. Eran otros tiempos. Los pilotos no estaban sujetos a contratos de exclusividad. Era muy normal el saltar de categoría en categoría y correr el máximo de fines de semana.
Lo que no era tan normal era interrelacionar disciplinas. Ruteros con óvalos. Mientras la NASCAR era un mundo muy cerrado, lo sigue siendo, y miraba con desdén a los pilotos y categorías ruteras, al revés era distinto. El hecho de no haber tantas incursiones venían más por las características de rodar en los óvalos que por otra cosa. De hecho las incursiones en la NASCAR de pilotos ruteros llegaban precisamente en las 2 pruebas del campeonato celebradas en en trazados ruteros.
Mario Andretti, nacido en 1940, era un caso especial. Habiéndose formado en los dirt-track, semillero habitual de la NASCAR y los óvalos, no dudaba en subirse a cualquier aparato. Tras foguearse en aquellos con midgets, terminó en 1964 disputando su primer campeonato de nivel. Lo que sería ahora la Indy, antes CART. Disputó 10 carreras y logró un podio. De ahí hacia arriba. Ganó el campeonato en 1965 y 1966, con victoria en las 500 Millas de Indianápolis. Un bagaje excepcional de cara a aquella Daytona de 1967. Siempre le pedía a Ford, marca con la que estaba muy unido, la posibilidad de correr cualquier tipo de carrera. Estaba en el programa de Le Mans, había abandonado la carrera el año anterior, y la posibilidad de correr en Riverside en la fecha de la NASCAR o en  la CanAm siempre estaba presente.
DAYTONA
En 1966 probó en la prueba estrella de la NASCAR. Lo hizo en el equipo de Smokey Yunick. Un ‘iluminado’ que aprovechó la inexperiencia de Andretti para probar todo tipo de soluciones de reglajes. El coche era muy rápido pero en curva no había opción a sujetarlo. Sin embargo, alguna solución parcial ‘imaginativa’ de Yunick no le vino mal a Mario.
Ford atendió la petición de Andretti y le hizo hueco en su equipo oficial, Holman-Moody. Junto a Fred ‘Golden Boy’ Lorenzen, A.J. Foyt y Cale Yarborough. Ahí era nada al aparato. El Jefe de Mecánicos que le asignaron fue Jack Elder. Un verdadero ‘gurú’ pero que cambiaba constantemente de equipo.
Andretti pronto descubrió que su coche no tiraba como el de sus compañeros de equipo. Le faltaban 400-500 rpm. La sesión de clasificación para la parrilla se acercaba y Mario adoptó una decisión radical. Puso un mínimo ’spoiler’ trasero para mitigar la falta de punta. El coche se convirtió en un demonio sobrevirador pero era definitivamente más rápido.
Aparte apretó a Ford para que le dieran otro motor. Pero la respuesta siempre era que los propulsores eran iguales. Tal así que tuvo un incidente cuando al llegar los motores para la revisados para la carrera, cambió los carteles que indicaban para qué piloto era cada uno. Si eran iguales, ¿no había problema? Pero sí lo hubo. Cierta reprimenda y la certeza para Mario de la inferioridad de su motor.
Pero tener buenos contactos con la marca del óvalo le permitió seguir reclamando. Sus reclamaciones llegaron hasta el departamento experimental y éste le proporcionó un motor. El dueño del equipo, John Holman, le dijo que ese motor sólo duraría 20 vueltas. Perfecto, dijo Mario. Así abandonaré rodeado de humo.
Puede que Holman tuviera razón, pero lo que subyacía era evitar que Andretti tuviera un motor competitivo. De todas maneras Andretti ya tenía un problema grave. La configuración usada para clasificar para la parrilla, era la que debía de usar en la carrera. Con ese ’spoiler’ tan reducido no tenía muchas opciones.
EN CABEZA
En todas las mini carreras previas Andretti descubrió lo que le esperaba. Un verdadero infierno. Sólo podía manejar solventemente su Ford rodando en solitario. Partió el 12 desde la parrilla y evitando una parada temprana se puso en cabeza. Después con las fases bajo amarilla logró mantenerse arriba. Además de rodar en cabeza, lo hacía casi siempre muy por arriba del óvalo. Eso le permitía dos cosas. Con el coche tan ligero de atrás, podía ayudarse levemente del muro para corregir los latigazos. Y de paso, los rivales no se le acercaban en exceso temiendo el inminente accidente, que estaban convencidos, debía de suceder. Pero fueron pasando las vueltas y, ni el motor se rompía, cada vuelta se encontraba más en control de las reacciones del coche y su coche era un cohete. Las frías condiciones en las que se corrió le favorecieron. Por el reglaje de su coche y por la gran cantidad de amarillas, hasta 9, que hubo.
JOHN COWLEY
En las 24 Horas de Le Mans se produjo un pequeño incidente o escándalo. El jefe de equipo John Cowley, orquestó una llegada con sus tres coches igualados y marcando el orden en el que deberían de llegar. Tras dos años intentando ganar la prueba, a la tercera llegó la vencida. 8 GT 40 repartidos en tres equipos. Tras la última parada, dos de los coches del equipo Shelby American, el 1 y el 2, lideraban en ese orden. A 12 vueltas venía el número 5 del NART. Cowley ordenó una llegada con los tres coches juntos en el orden de los dorsales, 1-2-5. Para dejar una foto para la historia y con propósitos comerciales. Ken Miles estaba al volante del coche número 1 y Bruce McLaren del coche número 2. Por alguna razón, el coche número 2 pasó ligerísimamente la línea de meta en primer lugar. La idea de un empate se esfumó. Pero no quedó ahí la cosa. Le reglamento de Le Mans fue esgrimido por los comisarios. El coche número 2 que había partido en cuarta posición, había recorrido más distancia y le fue otorgada la victoria. Antes de que las imágenes, además, ratificaran que había cruzado la línea de meta primero.
Pues aquel Cowley estaba en Daytona en el box del equipo Holman-Moody. Andretti y Lorenzen, con Yarborough un poco más atrás, entraron a box por última vez. Mario por delante. Todo fue bien para ambos. Pero Lorenzen se incorporó mucho antes, 7 segundos, que Andretti. Éste vio impotente como el gato tardaba una eternidad en bajarle al asfalto.
Para la marca comercialmente era importante que ganara Lorenzen. John Cowley no tuvo escrúpulos en orquestar el retraso de Andretti. Pero Mario volvió como un huracán. Su coche era más rápido. Pero lo que le dio la ventaja fue sacar de su rebufo a Lorenzen. Tras pasarle se fue arriba del óvalo e hizo que su compañero perdiera ritmo. El ‘Golden Boy’ no volvió a verle. 2º segundos tenía Mario cuando un último accidente hizo que viera la bandera blanca junto a la amarilla.
Tras lo ocurrido en Le Mans y los problemas de la NASCAR con los fabricantes, estos estaban volviendo, de hecho Ford volvía en este año 1967. La televisión empezaba a televisar el campeonato y 100.000 personas se dieron cita en el óvalo de Florida. La victoria de Andretti tuvo muchísima repercusión. Decir que fue mal recibida quizá es una exageración, pero la fiesta de Ford fue muy discreta. Nunca sienta bien que a la guapa del pueblo se la lleve el forastero.
FORASTERO
Se cumplen 50 años de una hazaña que levantó ampollas en la NASCAR y en su cerrado mundo. Desde los equipos, los pilotos e incluso la prensa, se pusieron todo tipo de zancadillas a Mario Andretti para que no tuviera, siquiera, opción a ganar. Probablemente en su momento no traspasó, o no tuvo la importancia que ha adquirido con el tiempo fuera de aquel mundo.

RALLYE DE SUECIA 2017

Martes, Febrero 14th, 2017

latvala

Foto: Diana Belay

TOYOTA C’EST FANTASTIC

Es un slogan antiguo, casi 40 años, pero viene al pelo para ilustrar el rallye sueco y la gran victoria de Jari Matti Latvala. Nadie contaba con esto. Pero el finés mantuvo el nervio para sumar una victoria histórica.

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TOM BRADY. THE NATURAL

Miércoles, Febrero 8th, 2017
Tom Brady consiguió su quinto anillo. En 17 años, 16 como titular, ha ganado 14 títulos en su división, 7 campeonatos en su conferencia y esos 5 anillos. Su dominio del juego, su inteligencia y la precisión quirúrgica de sus pases, le han convertido de largo en el mejor quarterback de la historia.
Tom llegó a estar desesperado mientras el draft de cara a la temporada 2000 avanzaba y no era elegido. Finalmente en la sexta ronda, puesto 199, era elegido por los New England Patriots. Se convertía en el 4º quarterback en la línea del equipo. Acabó la temporada tras Bledsoe.
Al comienzo de 2001 ya amenazaba al establecido ‘jefe’ de los Patriots. Tras perder el primer partido, en el segundo Bledsoe sufrió un golpazo y tuvo que ser sustituido. Con 1-3 en el balance del equipo, con Brady sin causar una especial impresión, recibían a los Chargers. En el último cuarto perdían 16-26. Brady dirigió a los suyos en dos grandes ataques para empatar el partido. En la prórroga añadió otro ataque más para lograr el field goal ganador. El resto es historia.
THE NATURAL
En la película de Barry Levinson de 1984, ‘ The Natural’, Robert Redford encarna a Roy Hobbs. Un jugador de béisbol que aparece de ningún sitio para dominar la liga con su talento innato. Salvando las diferencias de edad con la película, Brady también aparece de ningún sitio para dominar sin piedad la liga. No destacó en la universidad y en sus primeros partidos no se habló de él de manera especial.
Pero una vez se asentó con dos partidos, llevó a los Patriots a ganar la división, la conferencia y finalmente la SuperBowl frente a los explosivos Rams. Era la SB XXXVI. Desde entonces un mar de números sin discusión. Trufados de mil y un records, títulos e hitos a nivel personal y de equipo.
SB LI
15 finales después ahí estaba. Buscando el 5º anillo. Convertirse por tierra, mar y aire, por lo civil y por lo militar, en el mejor jugador de todos los tiempos en la NFL. Con todo en contra porque los dos primeros cuartos fueron malos, Brady veía a sus Patriots 21-0 abajo. La máxima ventaja remontada en una final era de 10 puntos.
Hasta ese momento los Falcons de Atlanta habían bordado el juego. Una jugada de carrera importante para ganar un buen puñado de yardas al comienzo del ataque. Una vez lejos del peligro de estar cerca de su zona de marca, Ryan soltaba el brazo y sus receptores completaban el trabajo. Tras el espejismo del 0-0 en el primer cuarto, la máquina de ataque de los sureños era imparable como lo había sido en los playoffs. Su defensa machacaba al ataque de los de Boston. Brady era golpeado casi en cada jugada.
Se acababa el segundo cuarto, la primera parte. Quedaban poco más de 150 segundos. Con Patriots con la presión de anotar para minimizar el desastre antes del descanso. Brady fue interceptado y Alford corrió 82 yardas para anotar. 21-0 y 141 segundos para recorrer el campo.
Con los Patriots en su 25, necesitaban recorrer esas 75 yardas para anotar, o en su defecto un field goal que, todos conveníamos, no sería suficiente. Diez jugadas y 138 segundos después, Patriots llegaban a la zona roja de Atlanta.
Los sureños cometieron en ese ataque un error que sería fatal. El primero. Sólo apretaron a Patriots en las dos últimas jugadas. Sí, evitaron el touchdown bostoniano. Pero hasta ese momento permitieron que los resortes del juego de Patriots se ajustarán. Los 3 puntos que sumaron los Patriots les dieron vida. Les confirmaron que no se les había olvidado jugar y les hizo creer. Nada más importante que eso.
Aún así Atlanta les maniató apretando en defensa al comienzo del tercer cuarto. Evitando la posible reacción. Y para añadir más sal a la herida, anotaban otro TD para poner el 28-3. Muchos se fueron a la cama, otros, muchos, celebraban, no sólo la derrota de Patriots, si no la humillación histórica que estaban sufriendo.
ME LLAMO BRADY, TOM BRADY
De nuevo Atlanta dejaba hacer a Patriots. Un ataque de 6.25 y 13 jugadas. Un cuarto por delante, 15 minutos, y 19 puntos abajo. 28-9
La defensa de Patriots empezó a hacer su trabajo y evitaron la anotación de Atlanta. Siguiente ataque de los de Boston. Pin pam pum. Poco más de 5 minutos y 12 jugadas. De nuevo Atlanta que deja hacer salvo al final y dejan a los Patriots en 3 puntos. 28-12. En la tercera jugada del ataque de Falcons, cuando sólo tenían que manejar el reloj y dejar pasar el mayor tiempo posible, llega la segunda parte del fin. Hightower llega hasta Ryan y éste comete fumble, pierde el balón, y New England recupera el oval. Con 8.24 por delante, la entrada de Brady en el campo es intimidatoria, majestuosa, inspiradora. A pesar de la prisa que tenía el equipo, el llega hasta a su posición con parsimonia. Pero con la intención de no dar un paso atrás. Como si cada yarda ganada al contrario dejará un vacío mortal detrás. No había lugar a más.
Atlanta intentó apretar. Y consiguió un sack en la primera jugada golpeando a Brady. Pero este se levanto como un torero, sin mirarse. Tres jugadas después conectaba con Amendola para poner el 28-18.
Patriots necesitaba 8 puntos en dos jugadas para empatar. Intentó la conversión y en una engaño con un direct snap al full-back White, ponían el 28-20. Quedaban 5.56. La marea estaba cambiando. Pero Atlanta, de nuevo, sólo tenía que correr. Así, en el peor de los casos, dejarían a Patriots muy profundos en su campo con poco más de 3 minutos. Sin embargo empezaron a pasar y en la primera jugada ganaron 39 yardas. De nuevo con la tranquilidad de estar en medio del campo, Ryan siguió pasando y llegó fácil a 22 yardas de la end zone de Boston.
Entonces la defensa de Patriots emergió de nuevo. De estar en la yarda 22 de New England, en cuatro jugadas se encontraron en la 45. Fuera de rango de field goal tuvieran que alejar el balón. Patriots iban a tener 3.30 por delante desde su 9.
La defensa de Atlanta, recuperado un poco el resuello, paraba los dos primeros intentos de Brady. Dos intentos para ganar diez yardas o el partido era de Falcons. Jugada muy de Brady, pase corto y Hogan que suma un buen puñado de yardas. Brady, como James Bond, había estado casi muerto, golpeado, pero emergía para salir victorioso y llevarse a la chica. En verdad a ella ya se la había llevado hace tiempo.
THE SAVE
Y llegó el momento por el que se recordará en gran parte al partido. Tras ponerse en su 36 jugando a banda y parando el reloj, Brady intenta un pase al medio a 23 yardas. Edelman se encuentra con doble cobertura. Aún así, y de manera increíble, se hace con el control del balón antes de que éste toque el suelo. Atlanta pidió revisión pero la jugada estaba clara. ‘The Save’ 2.03 por jugar y ya en la 41 de Atlanta.
Entonces Brady, sin mostrar la más mínima prisa, conectó un gran pase con Amendola para 20 yardas. La defensa de Atlanta daba síntomas de fatiga alarmantes. Dos pases después a White y el 28-26 subía al marcador. Sólo podían intentar la conversión de dos puntos. De nuevo White sin problemas anotaba. 28-28. La marea, más bien el tsunami bostoniano, estaba ahogando a los Falcons. Imparables.
Con 57 segundos los Falcons no lograron hacer funcionar su ataque. Ryan salía del campo quizá temiendo que no iba a entrar más en el mismo. La defensa de Atlanta había en el último cuarto más de 10 minutos intentando parar a unos Patriots demoledores.
CINCO
New England ganaba el sorteo de la prórroga. Brady empezaba en su 25 y en 6 pases, como un martillo pilón, implacable, con saetas precisas, ponía a los suyos en la yarda 15 de Atlanta.
Los sureños intentaban recomponerse. Pero sólo les quedaba dar el último aliento esperando el lanzazo final. Pararon el primero con falta que les llevó a su línea 1. Ni los espartanos habrían parado el ataque de Patriots. El primer pase fue incompleto. En el segundo Brady tiró de manual, que indica que en la línea de gol lo que mejor suele funcionar es la carrera por el medio. Con los defensas de Atlanta confundidos ante los agujeros de su defensa que se hacían más grandes cada segundo que pasaba, White recogía el balón que le daba Brady para cruzar el plano de marca. Patriots conseguían así la gesta más alucinante y grande que se recuerda en el fútbol americano. Remontar 25 puntos para ganar una final.
Que el gran enemigo de Patriots y Brady, Roger Goodell, tuviera que entregarles los trofeos y hacerles los honores, sólo podía ser un plan de los dioses del fútbol para con su protegido. Tom Brady sube al máximo escalón del Olimpo de la NFL. Allí le esperaba Charles Haley. El otro jugador que ha ganado 5 SuperBowls. Curiosamente, en el campo, su antónimo. Un defensa que fue el terror de los quarterbacks.
La manera en que certificó su quinto anillo fue tan tranquila como certera. Como en su tercer partido como titular para remontar a los Chargers. Un ’smiling assasin’ de libro. Un verdadero don. El mejor, The Natural.
Tom Brady consiguió su quinto anillo. En 17 años, 16 como titular, ha ganado 14 títulos en su división, 7 campeonatos en su conferencia y esos 5 anillos. Su dominio del juego, su inteligencia y la precisión quirúrgica de sus pases, le han convertido de largo en el mejor quarterback de la historia.